domingo, 6 de enero de 2008

La estafa del DRM (I)

Leo en MobileRead que una librería ha cerrado. Esta noticia, en principio, no tendría mucha chicha. Cierra una librería, pero todavía quedan muchas donde comprar libros en papel. Lo que pasa es que vendían libros electrónicos, no físicos, y han dejado tirados a todos sus clientes con nocturnidad y alevosía.
Recapitulemos.
Los ebooks, como cualquier otra tecnología digital de medios (música, pelis, videojuegos, etc), están protegidos con anti copia. En el modelo tradicional de soportes físicos (CDs de Audio, DVDs y ciertas plataformas de juego), esto no suponía demasiado problema. Tenemos derecho a nuestra copia privada y para eso hay gente ahí fuera que, de forma más o menos desinteresada, nos proporciona la tecnología necesaria para hacer copias de seguridad. Una tras otro, las barreras impuestas al uso legítimo de nuestras compras han ido cayendo para beneficio del consumidor.
Pero entonces llegó la banda ancha y el soporte físico ya no tenía mucho sentido. Nos venden DVDs, preferimos divx o xvid. Nos venden CDs de Audio, nos quedamos con mp3 u ogg. Mientras los fabricantes meten a los estudios en una guerra sin sentido (perdonad el oxímoron) por la supremacía de un formato de Alta Definición, los usuarios optamos por el H.264. Las compañías estaban perdiendo beneficios, y eso no es aceptable.
Pero entonces, ah, no contábamos con su astusia. Llega Apple, Amazon, Microsoft o Sony y nos la clava hasta el fondo. Se sacan de la manga el DRM, la "gestión de contenidos digitales". Básicamente, cuando compras una canción o un episodio, no los compras, los licencias para ciertos usos y durante cierto tiempo.
Pongamos un libro como ejemplo. Me compro el Sony Reader, una verdadera maravilla de hardware. A través de Sony Connect (software propietario, feo, inútil y sólo para Windows), me conecto a la tienda virtual y autorizo a mi PC y a mi Reader para que puedan leer (desencriptar) los libros que pago. Sólo los dispositivos autorizados (5 como máximo) podrán leer mis libros. El caso es que pago por un libro, me lo descargo a mi PC y lo transfiero a mi Reader. El archivo está físicamente en mi poder, hasta que gana la entropía y hay pérdida de datos. No hay problema, vuelvo a autorizar los dispositivos necesarios y me descargo los libros gratuitamente tantas veces y durante tanto tiempo como quiera. En teoría no hay límite, hasta que cierra la tienda. Bueno, alguien puede decir que esto puede pasar con una tienda pequeña, pero no con una megacorporación como Sony. Pues no, porque Sony no son hermanitas de la caridad y no va a continuar un negocio que no da dinero. De hecho, esto es exactamente lo que pasará en un par de meses con la parte de Sony Connect dedicada a la música. Resultado: usuarios / clientes estafados.
Como esto está quedando demasiado largo, lo dejo aquí por el momento y otro día cuento mis ideas para un futuro sostenible de gestión de contenidos digitales.

1 comentario:

  1. Para mi el problema es que aquí, tenemos una estafa de calibre descomunal, primero te venden lectores de ebooks, luego te dan unos ebooks gratuitos para que te enganches, luego aparecen unas "tiendas" digitales de ebooks que te los venden sin advertencia del formato, luego descubres que el ebook que has comprado y pagado tiene una cagada llamada DRM, y despues descubres que tu maravilloso eReader no lee DRM. Se cierra el circulo ya has pagado por algo que no te sirve y ya han hecho caja a tu costa.
    Y yo digo, si el DRM es para los que piratean, porqué un libro que pagas viene con DRM. Hay que hacer boicot a estas tiendas, la mía se llama POPULAR LIBROS S.L., ahí, por olvido mío, ya me han estafado dos veces.
    No compréis en esta tienda ni en ninguna que VENDA con DRM, DRM y venta deberían ser incompatibles.

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