jueves, 3 de diciembre de 2009

Manifiesto "En defensa de los derechos fundamentales en internet"

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que...

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial - un organismo dependiente del ministerio de Cultura -, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Jordi B. suscribe y comparte (vía Error500.net)

lunes, 16 de noviembre de 2009

Página principal, dulce página principal

¿Se entiende el título? Me lo imaginaba, es lo que pasa cuando se traduce a ciegas sin tener en cuenta el contexto O cuando se reutiliza una traducción por las buenas.

En Google Profiles se traduce "Home" como "Página principal", cuando se refiere simplemente a "Casa". Para muestra, véase la captura siguiente:


Saqué esta captura hace meses con la esperanza de poder informar del fallo algún día a Google, pero no he tenido ocasión de encontrar un enlace para avisar. El mismo fallo me encuentro en VoIpCheap, el software de VoIp.

Buscando datos sobre el contexto en la localización para un trabajo, me he encontrado que también pasa en la versión rumana de Google Profiles.

lunes, 26 de octubre de 2009

Académicos invisibles (III)

Esta serie de entradas sobre educación se titula "Académicos invisibles", por el último libro que he leído, Unseen Academicals. En el libro número 37 de la saga del Mundodisco, los magos de la Universidad Invisible se ponen a jugar a fútbol. "Unseen" es por el nombre de la universidad donde enseñan trabajan pasan el rato y "Academicals" se refiere a los uniformes académicos. De ahí, "Uniformes invisibles". En el caso que nos ocupa, el del máster que estoy haciendo, me refiero a la tendencia de los señores académicos a desaparecer como por arte de magia.

Irlanda es un reflejo del Reino Unido en muchos sentidos. Por muchos orígenes celtas que quieran marcarse los irlandeses, tantos siglos de ocupación británica dejan una huella muy profunda. Como en tantos otros aspectos de la sociedad, lo que he visto de la educación universitaria irlandesa se parece bastante a lo que vi en la educación universitaria británica hace unos años. En el Reino Unido ahora mismo suenan los tambores de guerra que amenazan con una subida de tasas bestial. Parece ser que el límite legal de tasas anuales a estudiantes británicos es de 3.225 £, pero quieren subirlo a 7.000 £, o de lo contrario se pone en peligro la ciencia en el país. Pobrecitos, me dan una pena. Aquí en Irlanda no pueden ser menos y llevan unos cuantos meses dejando caer que las tasas tienen que subir.

Los británicos tienen la idea de responsables políticos "en la sombra" para todo tipo de funciones. Cuando hablan de "Shadow Prime Minister", se refieren al líder de la oposición que se presenta a primer ministro. Pues bien, el responsable "en la sombra" de educación, el tory David Willetts, afirma que los estudiantes están hasta las santas narices de tanta algarabía. En este artículo de The Guardian, se habla de estos problemas: profesores desaparecidos, trabajos corregidos tarde y mal, uso de otros estudiantes tanto de posgrado como sin titulación para evaluar trabajos, etc. Obviamente, no voy a defender la postura de los tories, que no ven con malos ojos una mayor privatización de la educación, pero el caso es que este hombre tiene bastante razón. Demagogo como todos, pero tiene razón.

Es muy habitual que los profesores de mi curso desaparezcan cada dos por tres sin dar razones. De 5 profesores, hay 1 que no aparece el 50% de las clases, aunque nos busca substitutos del departamento; y hay otra que "tiene compromisos" casi el 33% de las clases, aunque luego no las recupera. Como sigo bastante el mundillo de la localización, voy informando a mis compañeros de sus viajes: ahora se ha ido a Méjico, ahora está en California, la semana que viene estará en Londres, etc. Casi parece busca a Carmen Sandiego, es divertidísimo.

Las clases a menudo se parten en teoría, práctica y tutorías. Las tutorías es una hora de clase presencial en la que se tratan dudas y se repasa lo explicado. Por otra parte, los profesores titulares encasquetan las clases prácticas a estudiantes de posgrado. Soy perfectamente consciente de que ciertos estudiantes de posgrado tienen que practicar dando clase, pero hay gente que, simplemente, no vale para dar clase. Estas carencias habría que detectarlas temprano, digo yo, porque luego es gente que se va a dedicar a dar clase. Sin embargo, los estudiantes de posgrado / profesores de práctica no están directamente supervisados por los profesores titulares. No todos los miembros del cuerpo académico de una universidad tienen por qué dedicarse a la enseñanza: se pueden dedicar a investigar y dar conferencias. El resultado es que tenemos graves carencias en la parte práctica de la asignatura, con unos profesores inútiles, otros malos comunicadores, otros pasotas, etc. Y obviamente, a final de curso, tenemos que demostrar que sabemos tanto en teoría como en práctica.

Esperemos que esto mejore en el próximo semestre.

martes, 20 de octubre de 2009

Académicos invisibles (II)

Las asignaturas que tengo este semestre son las siguientes:
  1. Métodos y práctica de la investigación: bastante teoría en clase, la práctica se hace desde casa por grupos. Es extremadamente útil para hacer la tesis de fin de máster, especialmente para estudiantes de países que no requieren de investigación en sus titulaciones (a los anglosajones les gusta mucho esto, en España no existe). La tesis es opcional, pero entonces el máster se queda en curso de posgrado, que no mola tanto no queda tan bien en el CV no consigues profundización en un campo de especialización.
  2. Gestión de proyectos: orientada a grandes y complejos proyectos de software que duran meses. Mucha teoría y palabrería y poca práctica. En teoría es útil para proyectos de tamaño pequeño o medio, pero si un gestor hace todos los planes que se recomiendan aquí, no le quedará tiempo para gestionar el proyecto, y menos todavía para que su equipo haga el trabajo.
  3. Programación para internacionalización. El profesor es simplemente excelente, la materia es muy interesante, pero de internacionalización sólo tiene el titulo, en realidad es una "introducción a la programación" genérica. El profesor es monolingüe en inglés y no sé hasta qué punto está familiarizado con la internacionalización. De hecho, el otro día estaba explicando lo útil que es la concatenación de cadenas de texto, cuando en realidad es un gran pecado en internacionalización. Para que nos entendamos, concatenación es tener dos o más cadenas: 1. "You have sent " + number + "message" y 2. "s". Y aplicamos la "s" si es más de un mensaje. Esto queda muy hermoso en ciertos idiomas, pero en japonés por ejemplo tengo entendido que a) no diferencian gramaticalmente los plurales (1 libro, 2 libro, etc) y b) usan la estructura SOV (como en alemán), con lo cual tendríamos el "enviado" al final de la frase, y la cosa se complica. En español, sin ir más lejos, el plural de "el libro" es "los libros", mientras que en inglés sólo cambia el nombre. El inglés, al tener una gramática tan simple, se da mucho a la concatenación, y si además la mayoría de programadores son nativos en inglés, ya tenemos lío. La programación para internacionalización, en realidad, consiste en programar intentando evitar código forzado al idioma origen de forma que haya que adaptar lo mínimo posible cuando se localice el software.
  4. Desarrollo de sistemas. El libro de lectura y aprendizaje obligados aquí es Diseño y análisis de sistemas con orientación a objetos usando UML y habéis hecho bien si os habéis asustado del título. Esta asignatura es una pesadilla. El libro es una lectura muy árida, las clases son incomprensibles y la práctica es un dolor de muelas. En serio, no sé cómo voy a salir de ésta. Por supuesto, no le veo la menor relación con la localización.
  5. Problemas de localización. Ésta ya es más entretenida, aunque de momento el nivel es muy bajo y en las clases no se cubre todo el temario que entra en el examen, ni siquiera por encima. Como en el resto de asignaturas, me están friendo a trabajitos.
Afortunadamente, el segundo semestre tiene mucha mejor pinta. Al menos eso me han comentado algunos estudiantes del año pasado que tuvieron las mismas asignaturas y el título de las asignaturas incluye más "localización" por milímetro cuadrado. A ver.

Llevamos más de medio semestre avanzado. De momento, esto no tiene nada que ver con lo que yo esperaba, me estoy dejando los cuernos estudiando y con "Desarrollo de sistemas" tengo serias dudas de poder llegar al mínimo. Y, para más inri, me comentan que no me preocupe, que un máster te lo "regalan" porque has pagado una pasta por hacerlo. Un regalo que me iría de lujo ahora mismo es una novia que me quite las penas, pero como eso va a estar complicado, me conformo con una caja de aspirinas para el dolor de cabeza.

lunes, 19 de octubre de 2009

Académicos invisibles (I)

Normalmente no trato temas personales, pero en esta ocasión me permitiré una excepción, dado que esto está directamente relacionado con mi profesión.

En alguna ocasión he mencionado que trabajaba en una empresa de traducción española. Pues bien, el pasado junio fue mi último mes cotizando a Hacienda. Me di cuenta de que cada vez tenía menos energía para mejorar la calidad del servicio, para pelearme con clientes y proveedores, para formar las nuevas incorporaciones a la plantilla, etc. Había llegado el momento de comenzar una nueva etapa con retos diferentes.
En mi trabajo había tenido una exposición directa a ciertos campos de la localización. No entraré ahora en si la localización es algo complementario a la traducción o si simplemente es un término inventado por la industria para distinguirse de ("vender más cara") la parte extralingüística de la traducción. En cualquier caso, lo que hacía no era la localización con mayúsculas, la localización de software y web de principio a fin, tú solo ante el código sin ayudas externas.

Hay un lugar concreto considerado como "la Meca" de la localización, un sitio donde va quien quiere aprender. Había oído muy buenos comentarios de tal institución, así que decidí que sería mi próximo objetivo. Permitidme no mencionar el nombre de tal institución: de momento no quiero recibir según qué búsquedas aquí. Por lo menos no hasta que no tenga más datos que aportar y pueda retractarme de o reafirmarme en mis comentarios. Comprendedme: si no suelto lo que llevo dentro, reviento.

El caso es que tenía pensado hacer un curso de posgrado de un año y, si demostraba tanto interés como habilidad, me quedaría el segundo año para completar un máster. El caso es que escribí para interesarme por los requisitos y la documentación necesaria y como respuesta recibí un "ya no ofrecemos ese curso". Punto pelota. Horrorizado, contacté directamente con el departamento responsable para aclarar si la noticia era cierta. Tras ciertas averiguaciones, resultó que habían comprimido el máster en un solo año, supongo que para ser más competitivos (la interpretación es mía). No pasa nada, bien por ellos, pensé, aprenderé más por hacer un máster que un curso de posgrado. Cegado por tal posibilidad, solicité (y conseguí) la admisión sin preocuparme mucho del cambio de temario.

Antes de empezar, ya había cometido dos errores.
  1. Creer que un máster se hace para aprender. En realidad, un máster se hace para completar el apartado de "estudios" del CV, porque tener "sólo" una titulación se queda corto. Estos estudios particularmente tienen mucho prestigio en la industria: dicen que se sale de la universidad con un buen contrato. Pero mi objetivo no es tener un buen contrato, eso ya lo tenía hasta junio. Mi objetivo es ser traductor y consultor autónomo y para eso un máster no sirve para mucho.
  2. Creer que un máster de un año es mejor que un posgrado de un año. Ya me olía que, al ser el primer curso de máster, íbamos a ser conejillos de indias y que las asignaturas no iban a estar bien ligadas, o serían demasiado intensas, o faltaría temario por otros lados. Pero la realidad superó mis expectativas... para mal.

viernes, 16 de octubre de 2009

Ebooks (capítulo 3): venta

En mi opinión, lo que deja más claro que estamos pagando más por menos es el grave problema de los derechos de distribución con geo-restricciones. Suena complicado, y lo es, además de absurdo.
Si queremos comprar un libro publicado en EE.UU. a una librería en línea de EE.UU., no encontramos ninguna pega. Si queremos hacer lo mismo con uno publicado en el Reino Unido a una librería en línea del Reino Unido, tampoco. Lo mismo pasa con otros tipos de contenidos, como CDs de música o DVDs (los DVDs se venden por zonas de reproducción, pero se compra un DVD multizona y listo). No encontramos ningún problema siempre que compremos un contenido con soporte físico. Ahora bien, si queremos comprar una peli digital, un álbum de música digital, un cómic digital, un libro digital... la cosa cambia.
He dicho "comprar", pero en la mayoría de casos en realidad es un alquiler permanente, aunque cueste como una compra. El vendedor te otorga una licencia para visualizar un contenido, pero no puedes revender ese contenido cuando has acabado con él, no puedes prestarlo a los amigos, tienes que pedirle permiso al vendedor cada vez que quieras ver ese contenido (o cada vez que quieras transferirlo a otro dispositivo), etc. Además, si ese vendedor quiebra en ocasiones te quedas con el culo al aire, ya que es necesario que el vendedor te valide la licencia para ver el contenido, pero si no hay vendedor, no hay validación, no hay licencia y, por ende, no puedes ver el contenido. A esto se le llama DRM, o "¿por qué lo llaman compra cuando quieren decir alquiler?".

La venta de un ebook es distinta a la de un libro. Esto es sólo una conjetura jurídica por parte de alguien que no sabe de lo que habla, pero es lo que he leído en los foros de Mobileread. Un libro es un bien (físico) y se considera vendido donde está almacenado el libro (en las instalaciones del vendedor), no donde está el comprador. Un ebook es un servicio (etéreo, lógico) y se considera vendido donde está el vendedor. Personalmente, a esto no le veo ni pies ni cabeza, pero es lo que me han contado.
La consecuencia de lo anterior es que entran en funcionamiento de forma más estricta los contratos de publicación y distribución. Un autor, a través de su agente, concede a una editorial unos derechos concretos de distribución por un medio, en un lugar y de una forma concretos, entre otros parámetros. El medio es impreso, digital o derechos de adaptación al cine / TV. El lugar es la región jurídica donde se va a vender (un país, normalmente). La forma es el idioma, las traducciones del original.
Por ejemplo, una editorial tiene derechos para vender la edición americana en inglés de un autor británico en papel y en ebook, pero no tiene derechos para vender la misma edición en el Reino Unido, porque de eso tiene la exclusiva otra editorial. Todo esto sería muy bonito si todas las editoriales hacen el trabajo que tienen que hacer, pero en el mundo real no sucede así y el primer perjudicado es el lector / consumidor.
Pongamos un caso real. Soy fan de Terry Pratchett y me gustaría pasarme a los ebooks. En la tienda europea / británica de Kindle hay exactamente 0 libros suyos, mientras que en la americana hay 39 libros suyos. No están todos sus libros publicados, pero tienen el 90% aproximadamente, y están al día con los últimos lanzamientos. Un cliente europeo no puede comprar en la tienda americana porque otra editorial tiene los derechos (exclusivos, claro) de venderlos en Europa. El problema es que la editorial británica no vende ebooks para el Kindle. Y es curioso porque el autor es británico.
No pasa nada, veamos la tienda de Sony, la competencia de Amazon. Nada, Sony sólo tiene tienda en EE.UU., en Europa apunta a otros librerías. Ni Waterstone's ni WHSmith tienen ebooks suyos, aunque Borders sí que tiene 5 títulos suyos, 3 de ellos en PDF, que es un formato pensado para imprimir, no parar leer en pantallas pequeñas. Los ebooks de Borders valen entre 1 y 2 libras más que los libros de bolsillo, cuando por lógica deberían ser más baratos, al tener cero costes de distribución y de impresión. No veo limitaciones a la compra de ebooks a Borders desde fuera del Reino Unido, pero supongo que a) será cuestión de tiempo o b) la restricción aparece cuando se va a pagar.
Finalmente, vamos directamente a la tienda de la propia editorial Random House. Aquí encontramos alrededor de 20 ebooks, pero a un precio superior al de los libros de bolsillo. Es curioso, en este caso tendrían que ser incluso más baratos porque compramos directamente a la editorial, sin intermediarios. Sin embargo, todo esto poco importa porque estos ebooks sólo se pueden comprar desde el Reino Unido.
Y el más difícil todavía, en España es Random House Mondadori quien tiene los derechos de publicación de la mayoría de libros de Terry Pratchett, que se supone es una filial de Random House UK, o al menos del mismo grupo. Y no se pueden comprar ebooks desde España. Voy a enviar un correo a unos y a otros, a ver qué se cuentan.

Me quieren cobrar más por enviarme un archivo que por darme un tomo, me impiden hacer lo que quiera con ese archivo cuando no tengo límites con ese tomo y, lo más importante, me impiden la compra de libros digitales por mi posición geográfica. A mí Internet me lo vendieron en su día como la aldea global, pero la ley insiste en poner fronteras. Pues, si no quieren mi dinero, me tendré que buscar la vida, porque sin leer no me voy a quedar.

Para más información sobre las geo-restricciones: Dear Author 1 y 2, Teleread 1 y 2

Ebooks (capítulo 2): Kindle EE.UU. vs Europa

Con el Kindle, Amazon tenía como objetivo que comprar un ebook fuera más fácil que ir a una librería a comprar un libro físicamente, o que piratearlo bajándolo de Internet. Una vez configurado el Kindle con nuestros datos personales (incluidos los bancarios), es conectarlo, buscar el libro, comprarlo y listo. Al menos, esto es la teoría. La práctica no es tan bonita como la pintan.
Para empezar, el Kindle hay que importarlo de EE.UU. Esto implica aranceles, de los que Amazon se encarga muy amablemente incluyendo éstos en el precio de la compra. Personalmente, tengo experiencia con importar tecnología de fuera de la Unión Europea y esto implica, básicamente, pagar dos veces por el mismo concepto: el IVA en EE.UU. y los aranceles en Europa. Desconozco si hay alguna forma de desgravarse esto en la renta, pero sospecho que sólo es posible para empresas. Tanto el Kindle como sus ebooks se compran en realidad en EE.UU., lo que implica pagar en dólares estadounidenses. Normalmente, nuestro banco nos cobrará una comisión por el intercambio de divisas.
Finalmente, como se demuestra en este artículo de The Guardian, los ebooks en Europa son más caros que en EE.UU. En la tienda de EE.UU., los nuevos títulos están a unos 10 USD, mientras que aquí llegan a unos 14 USD. Como se indica en el artículo de The Guardian, esta diferencia se debe a que:
  1. La conexión a Internet del Kindle es cortesía de AT&T, un proveedor americano. Como es demasiado complicado llegar a acuerdos con cada país, Amazon ha decidido evitarse la molestia. En la práctica, esto significa que los Kindle fuera de EE.UU. se conectan en modo roaming, al igual que nuestros teléfonos cuando salimos del país. De ahí las tasas de "castigo" que AT&T paga a los proveedores de cada país.
  2. El IVA en Europa es más alto que en EE.UU. Lo que siempre ignoran las compañías extracomunitarias es que en Europa cada país establece su propio IVA para según qué productos, por lo que no es justo generalizar. En España, el IVA hasta julio de 2010 es un 16%, mientras que en Dinamarca es de un 25%. Además, en ciertos países, los libros tienen un IVA reducido (en España es un 4%, en el Reino Unido están exentos), pero parece ser que los ebooks a efectos financieros no son libros, sino que se facturan como un servicio. Como siempre, los políticos no se ponen las pilas con la tecnología (chiste fácil, lo sé).
  3. Un coste administrativo adicional de vender libros fuera de EE.UU. Al menos, es lo que dice Amazon. A mí me suena a impuesto revolucionario o "porque sí".
El coste es sólo un factor diferenciador entre el Kindle en EE.UU. y fuera de allí. Aparte de tener ebooks más caros por el roaming de AT&T fuera de EE.UU, aquí no podemos disfrutar de conexión a Internet para leer blogs (previa suscripción de pago), hacer búsquedas en Google, consultar la Wikipedia, etc.

Ebooks (capítulo 1): continente

El Amazon Kindle ya se vende fuera de su mercado origen, EE.UU. ¡Albricias, como decía el maestro de Zipi! Por si alguien no lo sabía, el Kindle es un reproductor de ebooks... lector de libros... libro electrónico.
De toda la vida, los libros tradicionales (de papel) son tanto contenido como continente, es decir, son tanto la tinta, el papel de sus hojas y, dado el caso, el cuero del lomo, como las palabras que contienen. Por lógica, los libros electrónicos son tanto la electrónica que transporta la información como los unos y ceros que conforman la información. Por lo tanto, no hace falta decir "lector" ni "reproductor". Lo de ebook o libro electrónico ya es más discutible, igual que el email o el correo electrónico, y ahí no entro. Para abreviar, cuando digo "libro" me refiero al papel y cuando digo "ebook" me refiero al digital, aunque el ebook sea en realidad un tipo de libro. ¿Estamos?
Como decía, Jeff Bezos ha bendecido al resto de la humanidad con su filantropía y nos permite disfrutar de la última revolución informativa y tecnológica.
Lo que más distingue al Kindle de la competencia es que permite comprar y descargar un ebook sin ordenador, esté uno en la parada de bus de la esquina o en las antípodas. Hasta aquí, nada nuevo, eso ya se podía hacer desde hace tiempo con cualquier teléfono con Java y conexión a Internet WAP, es decir, un teléfono de gama baja. Otra cosa es que sea cómodo hacerlo, claro. La velocidad de descarga de un ebook a un teléfono 2G es soportable, otra cosa es leer en una pantallita de 1 pulgada. Para ello están los últimos teléfonos táctiles de gran pantalla; leer en 3 pulgadas no supone un gran problema para muchos usuarios, sobre todo para los jóvenes o aquéllos con excelente visión.
Pero ahí entra la tecnología eink o tinta electrónica, de la que se nutre el Kindle y la gran mayoría de los ebooks actuales. Sin entrar en detalles técnicos, este tipo de pantallas no emiten luz, sino que la reflejan, por lo que a) no cansan la vista en absoluto y b) la batería dura semanas (concretamente, se puede pasar página 7500 veces).
Sinceramente, desde hace unos pocos años, los ebooks no tienen nada que envidiar a los libros, de hecho presentan una gran ventaja. Por ejemplo, ya no morirán más niños aplastados por la trilogía de El Señor de los anillos ilustrado y en un único volumen (humor negro). Se pueden llevar cientos o miles de libros en apenas 250 gramos, aunque en realidad no hace falta llevar tantos libros encima. La gracia está en que los libros ya no le echarán a uno de casa al ocupar tanto espacio físico. Obviamente, esto es bueno para autores y editores, porque los lectores no se lo pensarán tanto al decidirse por un libro. Desde casa, se compra con un clic, se recibe al instante y no ocupa sitio. Lo mismo para regalar ebooks.
Por supuesto, están los nostálgicos que quieren oler un libro recién abierto (¡pervertidos!), los que quieren tocar el papel y deleitarse con la cubierta (¡fetichistas!), etc, etc. Melancolías aparte, tecnológicamente los ebooks están a la altura de los libros. Al menos en cuanto a continente. ¿Pero qué hay del contenido? El valle no es tan verde como lo pintan.

sábado, 11 de abril de 2009

Control de calidad en la traducción

La traducción asistida por ordenador es mucho más que utilizar memorias de traducción o bases de datos terminológicas. Por ejemplo, es controlar la calidad de una traducción de forma sistemática y automatizada. Cuando te pregunta un cliente qué haces para garantizar la calidad de tus trabajos, no vale decir "soy un profesional, me lo reviso todo una vez más después de traducir". O sea, que lo haces a ojo. ¿Y también traduces a ojo, con el bloc de notas? ¿No tienes alguna forma de asegurarme que sigues un procedimiento, que tu entrega va a ser verificable y tu calidad cuantificable?

Aquí entran en juego las herramientas de control de calidad sobre archivos bilingües.  Básicamente, se pueden dividir en dos tipos. Los controles de calidad que incorporan los propios programas de traducción y los programas específicos para hacer estos controles. Por lógica, los segundos deben más completos que los primeros, de lo contrario no tendrían razón de ser (economía, redundancia, etc). En la empresa desde hace tiempo utilizamos el primer tipo, pero últimamente estas herramientas se nos quedan pequeñas por todos los sitios.

Por ello, he estado investigando y aquí podéis encontrar una comparativa a fondo de las funciones de las más destacadas. 

Hace tres años empezamos a trastear con el control de calidad interno de SDLx, que por aquel entonces era el no va más. Te comprueba la coherencia, la terminología, la puntuación y los dobles espacios. El non plus ultra, ¿verdad? Ni de lejos.

ApSIC XBench está bien como entrada al mundo del control de calidad automatizado (es gratuito), pero en seguida se te queda corto. Destaca que admite muchos formatos y que permite hacer búsquedas complejas en archivos traducidos o glosarios.
Por ejemplo, te puede interesar saber si en alguna ocasión no has traducido un término de una manera concreta. La búsqueda "blog" (origen) / "-bitácora" (destino) te devolverá todos los segmentos en los que no has traducido "blog" como "bitácora". O "izquierda OR izquierdo" (origen) "-left" (destino), en esos manuales tan largos y aburridos en los que tienes frases larguísimas e idénticas en las que sólo cambia la parte izquierda, la derecha, la delantera, la trasera, la parte contratante de la primera parte...
Lo que no me gusta del programa, a parte de no contar con controles lingüísticos, es que no muestra los caracteres no occidentales. Supongo que será un fallo, porque la opción te la da, sólo que no funciona.
Esta empresa también cuenta con ApSIC Comparator, un software gratuito de comparación de archivos traducidos y revisados. Muestra el porcentaje de segmentos modificados, algo muy útil para cuantificar la calidad de una traducción. Además, es la única forma que conozco de comparar archivos TagEditor (también acepta archivos SDLx y RTF bilingües).

Por último, está la opción del control de calidad interno de Trados TagEditor, que, si bien se queda algo corto comparado con YQD, cuenta con bastantes opciones y es válido para paladares fácilmente saciados. Lo malo es que es tan lento que da pereza usarlo, algo que no debería pasar con este tipo de herramientas.

Finalmente, el gran ganador, a años luz, es el Yamagata QA Distiller. Hacía tiempo que había oído hablar de sus bondades, pero pensaba que no se nos quedaba grande para nuestras necesidades. Eso hasta que nuestras necesidades han aumentado junto a las exigencias de los clientes, claro.
En seguida compensa la inversión que supone su compra (tiene un ROI muy rápido, que dicen los comerciales). A veces sorprende que te pueda detectar según qué fallos, casi parece que tenga inteligencia artificial el maldito.
Al igual que con XBench, se puede utilizar para evaluar rápidamente la calidad de una TM que te da el cliente "como buena". Si salen muchos fallos, igual hay que negociar más tiempo y más dinero.

Me gusta que la máquina haga el trabajo pesado por mí, así me puedo dedicar a otros menesteres más creativos. Aunque dentro de unos años, quizá la máquina me sustituya a mí... (música de Terminator)