sábado, 1 de mayo de 2010

Globalización de productos y servicios

Hace un par de semanas fui a una proyección de Age of Stupid, organizada por la oficina medioambiental de la universidad. Me enteré por casualidad, porque en la facultad de informática no permiten carteles. Será que están muy informatizados y prefieren emilios, no sé. El caso es que me presento en la sala y soy el único espectador. Bueno, a mitad de película aparecieron dos más. Yupi, ¡el mundo está a salvo!

Un momento de la peli me llamó la atención especialmente. Una animación de una señora que intenta vender su fruta producida localmente y un gamberrete que le enseña la misma fruta producida en la otra punta del planeta muchísimo más barata. Hay que ser tonto para quedarse con la opción más cara, ¿verdad?

Los supermercados irlandeses tienen muchos productos producidos en el país. Todos con su etiquetita bien grande y hermosa "Local product", "Brewed locally", "Made in Ireland". Incluso los restaurantes: "All beef and chicken 100% Irish traceable". ¿Los productos nacionales están mucho más ricos? No, pero te dan trabajo a ti y a tu vecino. No entraré en debates político-nacionalistas, pero sí en algo llamado "proteccionismo de mercado".

En mi primer año de universidad, en una asignatura sobre Europa me decían que en la UE hay libre movimiento de personas, bienes y capitales. Vamos, que si quiero vender mis fresas en Francia no hay nadie que me lo impida. Bueno, los agricultores franceses igual no están de acuerdo, pero legalmente nadie me lo puede impedir. Justo estaba buscando un enlace para esto de las fresas y me he encontrado con dos titulares muy distintos para la misma noticia:

  • Menéame: WWF insta a los franceses a no consumir fresas españoles
  • Kaosenlared: Fresas ecológicas, ¡sí gracias!

No es que las fresas sean españolas, es que no se cultivan de forma ecológicamente responsable. Descarga de responsabilidad: soy socio de WWF/Adena, así que igual no estoy siendo imparcial.

En la Unión Europea no puede haber proteccionismo de mercado puertas adentro, es decir, entre los estados miembro. Y sin embargo, a los irlandeses les debe de gustar que les señalen los productos nacionales porque es el pan nuestro de cada día. Una cosa es lo que hagan los gobiernos y sus instituciones y otra muy distinta lo que hagan sus ciudadanos. A mí nadie me va a decir lo que tengo que comprar. Bueno, un publicista igual no estaría de acuerdo.

Los ecologistas no prefieren productos locales por nacionalismo alguno. Pueden dar argumentos nacionalistas para convencer a los consumidores a que compren producto nacional, pero no es esa su intención. Recomiendan los productos locales porque llevarlos desde el punto de producción al de consumo quema menos recursos que traer naranjas de Sudáfrica o Chile.

Los martes montan un mercado de agricultores y ganaderos locales en la universidad. Ecológicas, en su mayoría. Obviamente es mucho más caro comprar ahí que en el súper, pero estás apoyando al vecino y la comida lleva menos química.

Me diréis que con la situación económica actual cualquiera suelta la mosca por apoyar al vecino. Que tu vecino no lo haría por ti. Si todos vamos a por lo barato, ¿qué pasa cuando nos damos cuenta de que nosotros no salimos rentables? No sólo con la comida, se pueden llevar la fábrica a otro país donde los trabajadores se quejan menos, se les despide más fácil y salen más baratos.

Os preguntaréis qué narices tiene que ver esto con la traducción. Un gestor de proyectos o un ingeniero de localización en España cobra muchísimo más que su equivalente en Bulgaria, India o China. La gestión de proyectos antiguamente se hacía en EE.UU. e Irlanda, pero luego pasó a España, luego a Europa del Este y finalmente a Asia. Un traductor español cobra mucho más que, digamos, uno boliviano. Claro, un gestor puede ser igual de bueno aquí que en la China, pero un traductor boliviano no puede traducir un texto al español europeo. ¿Verdad? Para textos especializados, sale más barato contratar un traductor latino y un revisor europeo que un traductor y un revisor europeos. Y el resultado es el mismo.

No estoy para soltar moralinas. Vosotros veréis dónde os gastáis los leuros. Al final, lo barato sale caro.

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