lunes, 18 de julio de 2011

Despertares inteligentes, mañanas productivas

Hay muchas formas de despertarse. De pequeñitos, nos levantábamos solos e íbamos a molestar a los papis. Luego nos hicimos más remolones y eran los papis quienes tenían que despertarnos primero con buenas palabras y luego arrancándonos la manta. Más adelante vinieron los despertadores, y había de muchos tipos.

Estaban los de campana, también conocidos como "mi primer infarto".
Foto de cortesía para los más jóvenes: "así nos despertábamos en la guerra"
Los de pitido, que servían de bien poco. También estaban los que tenían grabaciones de sonido. Yo tenía un gallo que decía "kikiriki, buenos días" cada vez más alto hasta que le metías un puñetazo en la cresta. Como acabé odiando el gallo.
El gallo de marras
Los radiodespertadores, tan multifunción ellos. Según la emisora y el volumen, te podías levantar poco a poco con conversaciones que te recordaban a cuando tus papis venían a despertarte... o te podías levantar de un brinco si te habías olvidado de bajar el volumen.

Y luego está la ciencia, que avanza que es una barbaridad.

Hay despertadores lámpara con una luz que se va iluminando poco a poco, como si fuera entrando la luz del alba en tu habitación. Combínese esto con el gallo que te da los buenos días para un despertar de campo. Siguiendo con el tema bucólico, te puedes despertar con los sonidos de la naturaleza. Que si un manantial, que si unos pajaritos... Y luego está el todo en uno, te regalo aromaterapia y voy a la ruina, para que te despiertes con los chakras bien abiertos. O algo.
Despertador de última generación
Claro que hoy día mucha gente prefiere usar el móvil como despertador. Y aquí llegamos al meollo de la cuestión. Como dicen los yanquis, there's an app for that. Recuerdo a los presentes (hola, ¿hay alguien ahí?) que esto es un blog de tecnología además de traducción.

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Si tienes Sleep as an Droid (0,99 EUR), va a ser que sí. Durante la noche, pasamos por momentos en que estamos más dormidos y por otros en que estamos menos dormidos. Si el despertador suena en un momento de sueño profundo, nos levantamos de mal café y nos cuesta bastante despertarnos del todo. Si, por el contrario, suena el despertador en un momento en que estamos más cerca de la vigilia, nos despertamos mejor. En resumen: aprovechamos las horas de sueño y nos levantamos más fácilmente.

La teoría es que poniendo el móvil en la cama (yo lo pongo debajo de la almohada, para no tirarlo de la cama de una coz), este registrará nuestros movimientos nocturnos y decidirá, en una ventana de 30 minutos sobre la hora límite, en qué momento sonar. Una vez paramos la alarma, podemos calificar el sueño y se entiende que el programa va aprendiendo, pero yo paso de hacer esto y me va muy bien. Lo único malo del invento es que el teléfono no puede entrar en modo de suspensión, con lo que la pantalla se queda encendida (pero sin brillo) y podemos fundir media batería en una noche.
Nuestros meneíllos nocturnos
Además, el programa te avisa cuándo es hora de irte a dormir para que tengas un sueño de belleza reparador, te permite hacer una grabación de sonido durante la noche (la batería no aguanta) para demostrar de una vez por todas que no roncas, vibra si roncas demasiado y te obliga a resolver una operación matemática para que demuestres que no te vas a dar la vuelta en cuanto desactives la alarma.

Por supuesto, el programa no es remedio infalible para no apagar la alarma y darnos media vuelta, por muy despiertos que estemos. Solo Wallace tiene solución a ese problema. Para evitar esto, lo mejor es tener algo que hacer a primera hora e irse a dormir pensando en lo que hay que hacer al día siguiente.

También está la app de los campeones, Wakemate, que también está para iPhone y BlackBerry. Esta depende de una pulsera que se comunica con el móvil. Así tiene unos datos mucho más precisos sobre tus pulsaciones y tal. Me imagino que es la única solución para los que duermen en pareja, ya que dos cuerpos en una misma superficie seguro que lían a apps que captan el movimiento directamente desde el móvil. Eso sí, la pulsera son 59,99 USD más aduanas.

Obviamente, todos estos métodos, incluso los más modennos e inteligentes, palidecen comparados con que te saquen del reino de Morfeo las caricias y susurros de tu pareja. Para todo lo demás, ponga un androide en su vida. No se quejan y, a la larga, salen baratos, créame.

2 comentarios:

  1. A mí lo que mejor me va es quedarme a trabajar hasta tarde por la noche y no ponerme despertador por la mañana... así envío pronto (la noche antes) las entregas de la mañana y me despierto sin nada de mal humor, cuando se me acaba el sueño :)

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  2. María: Eso está muy bien siempre que tus clientes no esperen que estés activa a las mismas horas que ellos. Para los que trabajan con editoriales va muy bien trabajar de noche, por ejemplo, porque tienen encargos largos.

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