martes, 28 de junio de 2011

Metataquillas digitales (OT)

Hablo raro, ¿verdad? "Metataquilla", ¿qué será eso? Pues una taquilla digital que se nutre de otras taquillas, digitales, claro. Servicios como Megaupload, Fileserve o 4shared son taquillas digitales (digital lockers), aplicaciones web con un espacio de almacenamiento donde guardar nuestros archivos. Luego que los compartas con terceros o desconocidos copiando el enlace de descarga en un foro es algo secundario y no obligatorio.

Para compartir archivos, la descarga directa es mejor que sistemas p2p como Bittorrent porque a menudo se descarga más rápido al conectarse a un servidor especializado y porque son servicios más fáciles de usar que los sistemas p2p. Pero tienen dos grandes desventajas: los archivos son más vulnerables y desaparecen fácilmente y a menudo tienes que esperar varios minutos (u horas) entre descarga y descarga a no ser que pagues una suscripción a la taquilla de turno. Y es un mercado tan fragmentado que sale muy caro estar suscrito a más de una taquilla. Aquí entran las metataquillas digitales.


Las metataquillas digitales tienen un funcionamiento muy simple: actúan como intermediarios entre las taquillas y el usuario que quiere descargar de ellas. Pegas una ristra de enlaces en la aplicación, esta empieza a descargarlos y te ofrece los enlaces para descargarlos a buena velocidad y casi sin esperas.

Personalmente, conozco tres: Downloadnow, MyDownloader y Leechpack. Estas aplicaciones suelen diferenciarse en tres niveles: precio mensual, número de taquillas compatibles y límites de descarga. Este mes he estado suscrito a Downloadnow (si te suscribes con este enlace, me llevo crédito para la descarga) y me parece que es un servicio algo limitado. No da problemas y va rápido, tiene bastantes taquillas, pero los límites son excesivos. Empiezas con 10 Gb de crédito, cada 24 horas te añaden 1 Gb y puedes tener hasta 15 Gb. Sale a 8 euros el mes, con pagos recurrentes a no ser que los canceles.

MyDownloader tiene una interfaz casi calcada, funciona incluso mejor (una vez tiene los enlaces, te los descarga a tu PC automáticamente) y tiene un número similar de taquillas compatibles. Sale a 6 euros al mes, con pagos recurrentes a no ser que los canceles. Estos te dan 3 Gb por días hasta llegar a 15 Gb. O sea, sale bastante mejor que la anterior opción. Que no se diga que engaño a nadie recomendando el peor servicio.

Lo bueno de Leechpack es que, además de un número similar de taquillas, permite descargas por Bittorrent. Esto es especialmente útil si eres un inútil que no sabe no sabes configurar el Bittorrent o si estás en una red (o con un proveedor como Ono) que no permite el tráfico Bittorrent. Pegas el archivo .torrent (el enlace) en la aplicación y esta empieza a descargar el archivo al servidor. Una vez acaba, lo tienes listo para la descarga directa. Leechpack te da 60 Gb al mes (=2 Gb al día) y cuesta 7 euros al mes. Algo más caro que el anterior, pero te puede compensar lo del Bittorrent y además te gestionas los 60 gigas para usarlos como quieras.

Obviamente, en todos estos servicios, si te suscribes de golpe a varios meses en lugar de a uno, la suscripción mensual es más barata. Vigila bien lo que contratas, que en varias modalidades te pueden volver a cobrar automáticamente. Todos los servicios te permiten hacer una cuenta gratis para que pruebes el servicio con crédito limitado. Una vez más, cuidado no te cobren automáticamente una vez se acabe el periodo / crédito de prueba. Para resumir, caveat emptor y si tienes problemas, a mí no me mires.

"Pero esto es un blog de traducción. ¿De qué le sirve todo esto al traductor?" Más bien de poco, pero es que esto también es un blog de tecnología (lo pone bien clarito) y esta entrada tiene la etiqueta "OT", no de Operación Truño, sino de Off-Topic, o "Me voy por los cerros de Úbeda, ¿pasa algo?".

Actualización 30/06/2011: Ayer por la noche caducó mi cuenta mensual de Downloadnow. Creía que el 1,5 Gb que me quedaba por consumir seguiría disponible y, simplemente, dejarían de añadirme 1 Gb diario, pero no. Me han desactivado la cuenta hasta que vuelva a pagar (no pienso volver con ellos, claro). Parece que las otras metataquillas actúan de la misma forma, pero Leechpack al menos no pone límites al tráfico que puedes acumular. Es decir, mientras pagues las mensualidades, te van añadiendo 60 Gb de tráfico lo gastes o no. Imagínate que pagas por tres meses y los dos primeros casi no gastas tráfico. Pues al tercer mes tendrás el crédito acumulado de los dos meses anteriores más el mes actual.

lunes, 20 de junio de 2011

Contenidos digitales físicos y etéreos: los videojuegos de Steam

Cuando, hace dos meses, decidí montarme un nuevo ordenador de sobremesa, decidí prescindir del lector óptico, también conocido como "grabadora de deuvedeses". Llevaba más de un año con un netbook y no lo había echado en falta. Mi colección de pelis, álbumes y, en menor medida, cómics y libros están cogiendo polvo. Si quiero consumir cultura, lo hago de forma digital, que engorda menos y es bueno para el cutis. En diez años me he mudado de casa diez veces y no puedo estar cargando con cajas llenas de trastos. Ahora con un par de discos duros externos me apaño para mi cultoteca.

Libros donados a la biblioteca
Más libros donados a la biblioteca
Tengo incluso un escáner con alimentador automático de documentos (ADF) para ir digitalizando los libros que no han digitalizado ya otros. Sí, guillatinándoles el lomo y pasando las páginas de treinta en treinta. No tengo afecto a los soportes de información, no me pone cachondo veo placer en sobar las tapas u oler el papel impreso, al contrario que a muchos detractores del ebook.

Películas obsoletas tiradas a la basura

Esta foto tiene su explicación. En la basura se ven los discos originales (en CD) y en la caja se ve un DVD grabado con el juego pirateado de Internet. Así me ahorro andar cambiando discos y tengo una versión funcional, ya que los CD no funcionaban por alguna razón. Sí, el pirata tiene una mejor versión que el usuario que compró el juego en su día y no sabe hacer estas cosas. La caja con su DVD la guardo (de momento) por su valor sentimental, pero me guardo como versión jugable la que se puede descargar gratis desde la página de FX Interactive hasta el 30 de junio.

El caso es que el jueves 16 me enteré de la salida del Hollywood Monsters 2, una aventura gráfica de los españoles Péndulo Studios continuación de un clásico del 1997. Raudo y veloz me conecté a Steam, una plataforma digital de videojuegos, para ver si ya estaba disponible. Y sí, ahí está, pero no está en español, vale el doble que en DVD y no sale hasta el 21 de abril de este año. Vale, entiendo por la fecha de lanzamiento que todavía no ha salido. Sin embargo, ¿por qué vale el doble la versión digital que la versión en disco, con su caja, su manual y sus cositas? ¿Y por qué no está en español, precisamente siendo este un juego español?


Decidí escribir a FX Interactive, sus editores en España y otros países, para saber qué estaba pasando. Contestaron muy rápido, eso no se les puede negar, para decirme que si lo quería en español tendría que comprarlo en formato físico. De la fecha y el precio no dijeron nada, pero, como no me interesa comprarlo si no está en español, eso ya me da igual. ¿Qué razones puede haber para que no lo quieran vender en español con descarga digital? ¿Quizá que en España quieren venderlo a 20 euros mientras que en otros países pueden permitirse venderlo a 40 euros? No creo, Steam permite establecer precios distintos según la región e incluso denegar la venta a ciertos países.

También pregunté a FX Interactive si podía comprar el juego en DVD, irme a un cíber y hacer una imagen para jugar en casa sin tener unidad óptica. Me dijeron que no, que el disco tiene protección anticopia y no puedo usar el juego como me venga en gana necesito tener instalar el juego desde el disco físico. Y además, en los requisitos mínimos ya pone bien clarito que hace falta una unidad lectora de DVD para poder jugar.

¿Cuál es la razón de que no quieran equiparar la versión física con la versión etérea? Me temo que estamos ante un nuevo caso de suicidio empresarial. Sí, amigos, muchos editores deciden dispararse en un pie jodiendo a sus clientes. Ven que su vida no tiene sentido, que no son necesarios, o al menos son menos necesarios que antes de Internet y dicen "adiós mundo cruel". Quiero que compres un disco, no un juego. Quiero que compres un tomo, no un ebook. No quiero que uses Netflix o Hulu porque eres un sucio español pirata. Quiero que pagues más por un ebook que por el libro en papel. Esta película solo puedes verla donde yo te digo. Y así, ad inifinitum.

Al parecer, el síndrome del suicidio editorial viene ocasionado por una aflicción previa: la controlitis aguda. Creen que siguen teniendo el control sobre sus contenidos digitales. No entienden que, si no me dejan acceder a su producto en condiciones justas, me pueden perder como cliente. Si el juego estuviera en Steam en español y al mismo precio que la versión en DVD (nótese que no pido mayor descuento, 20 euros por un videojuego para PC me parece un precio justo), lo hubiera comprado al momento. Un impulse buy de esos que tanto les gustan a los comerciales, una compra sin pensar. Como no pudo ser, tengo otras aventuras gráficas para jugar, otros libros que leer... No me falta entretenimiento. Sin embargo, el Hollywood Monsters 2 tiene muy buena pinta, así que le he dicho al Google Calendar que me avise dentro de dieciocho meses para ver si el juego ya vale 10 euros, en cuyo caso lo compraré en DVD, dejaré tirado el disco por ahí y me lo bajaré pirata de Internet.

viernes, 17 de junio de 2011

Crónica de una subtitulación asistida

Tengo un pasado como fansubber. Durante la carrera traduje y subtitulé tres miniseries basadas en novelas de Terry Pratchett, dos de ellas de animación y una de imagen real. Lo hice por gusto, para difundir el mensaje del Maestro allende los mares (el Cantábrico, concretamente). Desde que acabé la carrera, han salido tres películas para TV más basadas en novelas de Sir Terry, pero estas ya no las subtitulé por falta de tiempo. No pasa nada, otros tomaron el testigo.

El lunes 13 se emitió por la BBC2 Choosing to Die, un documental sobre la muerte asistida, también conocida como eutanasia, en el que el escritor Terry Pratchett, que sufre de Alzheimer, habla con personas que quieren acabar con su sufrimiento antes de que este acabe con ellas. Dolencias neuronales motoras, escleroris múltiple, Alzheimer... El documental muestra la muerte de un señor que sufre de una dolencia neuronal motora, de ahí que haya levantado una gran polvareda.

Como ahora tengo demasiado tiempo libre, decidí encargarme de la subtitulación, recuperando mi pasado fansubber. En ocasiones anteriores, una hora de metraje me habría costado fácilmente cuatro o cinco días de trabajo, pero esta vez lo empecé el martes por la mañana y lo acabé el miércoles por la tarde. ¿A qué se debe esta mejoría?

Primero, ahora tengo más experiencia traduciendo y voy más suelto que en la carrera. No creo ser mal fansubber, pero desde luego me queda mucho antes de poder dedicarme a la traducción audiovisual profesionalmente. Mi amiga Irene ya me corrigió la tercera miniserie y sabe que no soy un lince precisamente en estas lides. Segundo, he ido a todo gas trabajando más de diez horas diarias dos días seguidos. Esto es algo que no podía hacer en la universidad porque no estaba acostumbrado a tal carga de trabajo: en la universidad nos tratan demasiado bien.

Tercero, esta vez he usado un programa muy chulo, VisualSubSync, que me ha permitido subtitular al mismo tiempo que traducía, además de automatizar parte de los controles de calidad. Cuarto, he pedido ayuda  y obtenido la colaboración desinteresada de colegas vía twitter con mejor oído que yo para descifrar unas cuantas frases de ingleses con problemas de vocalización.

Veamos los puntos tercero y cuarto en más detalle.

En su día, primero traducía en un documento de texto sencillo sin pautar los subtítulos ni poner tiempos y luego sincronizaba el texto con el audio con un programa muy simple. Más o menos, esto es lo que hacen los profesionales del ramo, pero muchos fansubbers sincronizan al mismo tiempo que traducen. O al menos parten de los subtítulos originales, por lo que la labor de sincronización se reduce a adaptarlos a la lengua de destino.

En su día no lo hacía todo a la vez porque no me aclaraba, pero con VisualSubSync es un placer. Vas a la onda de audio, clic y comienza el subtítulo, clic y acaba el subtítulo, clic y creas el subtítulo. Traduces.


Nótese en la barra de estado (abajo del todo) información sobre la longitud de cada línea de los subtítulos y el tiempo que aparecerán en pantalla. Me puse como máximo por línea 35 caracteres, incluyendo espacios. En esta captura no se ve, pero más adelante cambié el tipo de letra a una monoespacio (Courier New) para que cada carácter ocupase lo mismo y pudiera darme cuenta con un golpe de vista si alguna línea ocupaba demasiado.
En cuanto al tiempo que cada subtítulo aparece en pantalla, el programa calcula la desviación (configurable) entre el tiempo idóneo de lectura y el real por el número de caracteres de cada subtítulo y muestra un mensaje con el resultado en la barra de estado. Si dice "Good" o "Perfect", entonces todo va bien. "A bit too fast" y "A bit too slow" a veces son aceptables, pero conviene revisarlos. Los demás mensajes, "Too slow" y "TOO FAST!", no son aceptables nunca. Obviamente, puede alterarse el tiempo que aparecerá el subtítulo en pantalla o cambiarse la traducción.

Durante el documental, un taxista con una dolencia neuronal motora (casi no puede moverse) le dice a Sir Terry que sigue siendo taxista, pero ahora "de cabeza". El Hombre del Sombrero decide ponerle a prueba pidiéndole que le lleve al Atheneum Club de Londres y el taxista le va cantando el recorrido. El taxista en cuestión, muy cockney él, no es muy amigo de la vocalización y que se ponga a decir un nombre propio tras otro no facilita la comprensión, más aun si no te conoces Londres al dedillo.


Sí, señores, tuve que hacer el recorrido en Google Maps buscando la dirección exacta del hospicio donde vive, poniéndolo como origen y el club ese como destino. Luego, las pocas calles que conseguía descifrar las fijaba como parada en Google Maps y veía por dónde tenía que pasar el taxi mental del buen señor buscando calles que sonaran igual. Lo más divertido es cuando se refiere a dos calles de Londres por un nombre que no es el oficial, sino el que usan los londinenses... Toda una fiesta.

Javier y Verónica se ofrecieron amable y desinteresadamente a descifrar ocho frases que no podía entender por mucho que lo intentase. Un servidor acabó descifrando una en un momento de inspiración, Verónica descifró otra... y Javier descifró el resto. Qué gallego más testarudo, no paró hasta que resolvió la última frase. :D Muchísimas gracias a los dos, en serio.


El programa tiene un servidor web fácilmente configurable (inicia el servicio, redirige el puerto en el router y a correr) para que tus colaboradores puedan ofrecer sugerencias sobre la traducción. La captura anterior es la web que ven ellos, pueden escuchar el fragmento de audio correspondiente a ese subtítulo e introducir su sugerencia. Creía que esto sería suficiente como contexto, pero al final necesitaron visionar parte del documental porque los clips de audio eran demasiado cortos. En cualquier caso, una función muy útil e interesante lo del servidor web casero.

Finalmente, con todo traducidito, tocaba la revisión. El documental es muy duro y tuve que verlo cuatro veces: visionado inicial "por gusto", traducción, revisión y control de calidad final. Durante la revisión me concentré en detectar fallos releyendo el texto sin pensar en los tiempos.


Para el control de calidad final, el programa incluye ciertos controles automatizados que puedes activar y desactivar a tu antojo y, en parte, cambiar los umbrales de error. Este control de calidad lo hice después del visionado final, para corregir ciertos errores que yo no consideré errores. No todos leemos a la misma velocidad y yo tenía el hándicap de conocerme de pé a pá el vídeo. A veces está bien que te corrija una máquina. Detecta subtítulos que se chafan unos a otros, que duran demasiado o demasiado poco, con demasiado texto y con demasiadas líneas. Todo editable.

Cuando ya no tenía nada más que corregir, subí los subtítulos de Choosing to Die y lo anuncié en Twitter. Espero haber conseguido difundir el mensaje de Terry Pratchett sobre un debate muy necesario en la sociedad.

Vale, ahora ya me podéis felicitar por ese gran juego de palabras que es el título de esta entrada. Seguro que soy el primero en jugar con esa novela para un título.

Edito a las 23.45h: He buscado cómo se llama el programa que utilicé del 2002 al 2006 para subtitular las tres miniseries. El Manual Video Subtitler (una guía de muestra) servía para cargar un archivo de texto con los subtítulos ya separaditos y sincronizarlos con un vídeo. La interfaz consistía en cuatro botones: Ir a subtítulo, Comienza subtítulo, Acaba subtítulo y Pasar a siguiente subtítulo, todo ello con cómodos atajos de teclado. Por $Deity, cómo ha mejorado la cosa desde entonces.

Edito el 28/05/2012: Choosing to Die se ha llevado un BAFTA 2012 al mejor documental. Estoy orgulloso como si se tratase de un hijo mío.