miércoles, 31 de octubre de 2012

Synergy, TypeItEasy and External Review: videotutorials

I started this blog to practice my writing skills outside translations, so I always blog in Spanish. However, since I think that these tips and videotutorials will be useful to many outside of the Spanish-speaking world, please allow me to make an exception and blog in English for once.

Synergy

I would like to share with you a nice tip to work with two computers (that is, two screens) at the same time. Up until last week I had an old 19" display and its resolution was not enough to have my CAT tool and some visual reference on screen at the same time. That is a problem no more with my new monitor, but please imagine I still have that old monitor for the purposes of this tip.
Synergy works on Windows, GNU/Linux and Mac and lets us use a single keyboard and a single mouse to control two (or more) computers at the same time, that is, expand our screen real estate. We translate on the server PC, which is the PC with the bigger display, and move over to the client PC, which is the PC with the smaller display.

Let's see how.


Links:
Synergy
Input Director (Windows-only alternative), and a nice tutorial for it (link currently down due to the perfect storm at the East Coast)

TypeItEasy

Are you tired of entering Alt+0133 to get an ellipsis? Tired of typing Alt+0151 to get an em dash? Tired that some key shortcuts only work in Word or in Trados? TypeItEasy is the solution to your troubles. This software allows you to assign a key shortcut to type complex characters. In my setup, Right Windows + hyphen enters an em dash. Right Windows + dot enters an ellipsis. And many others. This software only works on Windows, but I am sure there are similar solutions for GNU/Linux and Mac. Please share your preferred solution in the comments!

Let's see how.


Links:
TypeItEasy

External Review

Have you ever revised your own translation, thought everything was fine and then cried in despair when the proofreader comes back to you with a huge error? How could you possibly not have noticed it? A nice trick to see your own translation from a new perspective is to print it. But if you are a geek or an ecologist you will try to avoid printing unless strictly necessary. One way to avoid this is to simply change the font, or use a different environment to edit. However, if you use Trados Studio, you usually are not able to change the text font. One way to avoid this is to use External Review.
External Review exports your bilingual text to a Word file with multiple columns. After the editing is done, the revised file is updated into your Trados Studio project and you can finalize and send it to your client.


Links:
Techniques To Help Spot Typos In Your Translations
SDL XLIFF Converter for MS Office (only for Trados 2009, not required for Trados 2011)
More SDL OpenExchange apps

That's it. I hope you find these tips useful. Let me know in the comments if you run into any problems or if you have different solutions to these problems.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Un placer, Miguel

'There's no justice.'
Death sighed. NO, he said, THERE'S JUST ME.
—Terry Pratchett, Mort.

I AM DEATH, NOT TAXES. I TURN UP ONLY ONCE.
—Terry Pratchett, Feet of Clay.


Hoy domingo es el Día internacional de la Traducción en honor de Jerónimo de Estridón, san Jerónimo para los amigos, el traductor de la Biblia al latín, edición conocida como la Vulgata. Normalmente se trata de un día de celebración para los traductores, pero este viernes muchos nos quedamos paralizados, indefensos y tristes, al enterarnos de la muerte de nuestro colega Miguel Llorens (blog en inglés y blog en español). Mi bro Miguel, como, medio en broma, medio en serio, le llamé en esta ocasión. Y en esta. Y en esta también.

Vamos, que para ser un "amigo de internet", era un tío importante en mi vida. Le conocí en persona el mes pasado, en Madrid, en petit comité y me quedé con ganas de charlar más con él. También tenía algunos artículos suyos recientes sin leer y me quedo con ganas de comentarle, aplaudirle, puntualizarle. Era un gran redactor y argumentador. Una mente brillante. Le apasionaba la tecnología, pero la repudiaba cuando le hacía la vida difícil. Era un genio denunciando a vendedores de humo y explotadores del talento ajeno.

Deseo que su inesperado fallecimiento me dé alas para aspirar —que no alcanzar— a su nivel de conocimientos, a su capacidad de disección de la realidad y a su nivel de independencia económica, que desconozco, pero tenía que ser buena para permitirse no dejar títere con cabeza en su blog. Su inesperada muerte de un ataque al corazón con solo 41 años hace casi tres semanas me obliga a recordar algo obvio: no somos inmortales y , como dice @eulez, hay que vivir la vida, que hoy estás aquí, sí, pero el mañana ya no te lo garantiza nadie.

A sus colegas nos deja un legado en forma de escritos. Haremos todo lo posible para que no se pierda. De momento, si no los leísteis en su día, os recomiendo los siguientes artículos:

Tecnología:

Counterintuitive Twenty-First Century Hipster Luddism
Translation and the Slowdown in Technological Innovation

Mercados:
Mr. Market Gets Lost in the Funhouse of Algorithmic Recursiveness

ALS y la intepretación judicial:
“Another Fine Mess”: The Applied Language Solutions Debacle y ALS’s Gavin Wheeldon: A Case Study in Cheap Translation

Posedición:
The Prosperous Post-Editor: Interesting Testimony on PE Rates

Automatización:
The ProZ-TAUS ‘Great Translation Debate’: Not So Great and, Actually, Not Really a Debate

Precios de servicios:
The Power of Anchoring and Rate Negotiation


Tsunami de contenidos:
The Content Tsunami Hits the Shores of the Iberian Peninsula

Otros testimonios personales sobre Miguel:
Julia: Adiós, Miguel
Nieves: En agradecimiento a un hombre sincero
Sandra: La partida de Miguel Llorens, el traductor financiero
Ms. Sommer (en inglés): RIP Miguel Llorens
Mr. Lossner (en inglés): Miguel Llorens RIP
Kilgray Blog (en inglés): Miguel Llorens RIP
Obituario en IAPTI (en inglés, entiendo que de Aurora Humarán): Miguel Llorens RIP

viernes, 24 de agosto de 2012

Fansubs: El acento de la música

Hace un par de años hablé de mi fansubtitulación de "Wyrd Sisters" / "Brujerías", la miniserie de TV basada en la novela homónima de Terry Pratchett. Pues bien, en 2003, ya en segundo año de la Licenciatura de Traducción, me dio por fansubtitular "Soul Music", la segunda miniserie de animación de la misma productora.

Por aquella época todavía no había tenido ninguna asignatura de traducción audiovisual, con lo que seguía con muchos tics de novato. Ya había fansubitulado una vez y llevaba un año más de carrera, con lo que algo sí mejoré. Las condiciones de trabajo eran las mismas que el año anterior: la organización de Ankh-Madriz (2ª y última convención del Mundodisco) me "encargó" la traducción, me pasó los archivos con la miniserie, yo pauté, traduje (sin guion), sincronicé y revisé, y ellos incrustaron los subtítulos en el vídeo, que luego se grabaría en disco.

Pues pinta de Élvico sí que tiene, sí.
Hubo una diferencia fundamental entre mi primer fansub y este. El libro en el que se basa "Wyrd Sisters" ya estaba publicado en español como Brujerías. Obviamente, había variaciones entre libro y guion, pero al menos no tuve que reinventar la rueda. Solo tuve que preocuparme de ver qué había hecho la reconocida Cristina Macía en su traducción e intentar no desviarme. No es que copiara la traducción, pero sí la consultaba para los nombres propios, juegos de palabras, citas reconocidas, etc. Con Soul Music no tuve tanta suerte, pues por aquel entonces todavía no se había traducido; justo salió al año siguiente, con revisión de Manu Viciano, en la que se adaptaron muchas referencias culturales del rock inglés/americano al rock español.

¿Os suena el uniforme?


Traje, corbata y gafas negras…


Para escribir este artículo me he puesto a ver parte de la miniserie y lo cierto es que me da vergüenza comprobar no ya cómo traducía al principio de la carrera, hace nueve años, sino qué poca comprensión auditiva tenía. No he detectado fallos graves, pero a mi oído actual estos fallos le cantan mucho. Entiendo que un traductor audiovisual debe tener un oído excelente para las veces que tiene que tirar para adelante sin guion. En cualquier caso, también resolví decentemente algún que otro chiste. Ejemplo: Cliff quiere viajar en una diligencia con "calizas" y Odro le corrige "macizas", a lo que Cliff contesta "eso también"; en el inglés era "a coach with liver on the side" (hígado de guarnición), Odro le corrige "livery" (tanto un color / logo distintivo de una empresa de transporte, como los siervos uniformados que acompañan un carruaje). Otro. A ver si sabéis de dónde viene el siguiente chiste:




Estilo ortopédico aparte, Montecristo es una marca de queso. Y bueno, ¿quiénes eran "más famosos que Cristo? Pues eso. "We are more popular than Jesus / cheese".


Pero pasemos al quid de la cuestión. Hace unos meses me dio por buscar si habían subido "Soul Music" con mis subtítulos a Youtube y me di cuenta de que algún cabrón simpático había cogido mis subtítulos, les había quitado los créditos de traducción (o sea, que quitó mi apodo y la dedicatoria del final) e incluso se cargó el acento que le di a ciertos personajes.

"Eisteddfod" = festival celta de Gales = Ortigueira = lo mismo en Galicia

El mío guaje yá non fala l'asturianu-galego!

Vaya. La escasa simpatía hacia mi persona por la violación de "mi obra" se han esfumado al leer que le puse acentos a varios personajes. Pues sí, por aquella época no me habían dicho que en subtitulación desaparece el acento o, más bien, queda el acento neutro. Quise reflejar lo que percibía con el oído y que me parecía relevante y, ahora veréis, al menos uno de esos acentos es muy relevante.

Sí, luego también menciona la "queimada"
No sabe si habla portugués, galego, asturiano o qué. Qué fofinho!
La miniserie, al igual que el libro, es una parodia de la revolución musical del rock y específicamente sigue a varios personajes que recuerdan, entre otros, a los BeatlesTenemos a un joven músico de Llamedos (reflejo de Gales y también traducido como Nellofselek —léelo al revés, anda), de nombre Imp Y Celin, que en galés viene a significar brote de acebo, que en inglés vendría a ser bud of the holly —y el nombre artístico de Imp es… sí, Buddy Holly. Un joven con un rostro algo élvico (Elvis + elvish —élfico) y que toca la guitarra, por cierto. Luego está Odro Hijodeodro (a los enanos les pirra el odro, digo el oro), que es el saxo. Finalmente, Cliff (los troles del Mundodisco son pétreos y tienen nombres minerales, como este Acantilado), antes conocido como Lias, es el batería (aporrea rocas). Los tres forman la Banda Con Rocas Dentro, que inaugura el nuevo género musical de la Música Con Rocas Dentro (el rock). Bueno, y el Bibliotecario (un organgután, digo, orangután), que es el teclista y que dejó el grupo antes de que se hicieran famosos.

Después de esta necesaria introducción, volvemos al tema de los acentos. Imp tiene acento galés porque es de una región parodia de Gales. En Gales son celtas y llueve mucho. ¿Qué acento tendría si hablara español? Gallego o asturiano, digo yo. Luego está Odro, que, como buen enano, tiene acento germánico. Pues ale, a arrastrar las erres. Finalmente, Cliff habla con ebonics (ojo, jive no, solo ebonics), es decir, el inglés propio de los hombres de color. De color negro, específicamente. Como no tenía ni pajolera idea de cómo reflejar eso, aproveché que los troles en los libros del Mundodisco son conocidos por no ser muy espabilados y destrozar la lengua, con faltas gramaticales a porrillo y tal. Que conste que a) los troles no hablan ebonics en los libros y b) a Cliff no le puse acento andaluz, pero sí tiene problemas con la ese, por ejemplo.

¡Oro, oro, oro! ¡Oro, oro, oro! —Canción enana

Que conste que no dice "ariquitaun", "quiyo" ni "mi arma"

En inglés solo puedes decir la palabra con N si eres un ídem
Supongo que me diréis que es innecesario mantener todos estos acentos en la subtitulación al español. Pero, ah, esto es Pratchett y aquí hay truco. Imp tiene acento galés. Buddy no tiene acento. ¿Acaso no son la misma persona? No, Imp toca folk y Buddy, rock. Música Con Rocas Dentro. Una música que posee a quien la oye y le hace hacer cosas estrafalarias, como bailar dando golpes de cabeza como un maníaco, dejarse melena, ponerse vaqueros y una chupa de cuero e ir a toda velocidad por un acantilado en una motarra como un murciélago salido del infierno. Es decir, que desde que la música posee a Imp, este pierde su acento. A través de su acento vemos la evolución del personaje. Si no reflejamos el acento, el espectador español se pierde esa información.

Aquí ya no es Imp, es Buddy
Ahora no está tan claro que deba perderse el acento en la subtitulación, ¿verdad? Hoy día ya sé que el acento se perdería sí o sí, pero en segundo de carrera no tenía ni idea. Me parecía necesario reflejarlo y así lo hice. Además, la miniserie se fansubtituló para ser proyectada en una convención de fans, con lo que las prioridades no son las mismas que para una subtitulación comercial o para un visionado de profesionales de traducción audiovisual.

Lo gracioso de esto es que ahora vivo en Asturias. Y tengo amigos frikis aquí. Hace unas semanas mencioné el curioso caso de un personaje del Mundodisco al que hice hablar con pseudo acento gallego-asturiano y una amiga me dijo "Ah, ¡¡¡así que fuiste tú!!!". Nótense los múltiples signos de exclamación, que fueron acompañados de un tic nervioso en un ojo y una mirada asesina hacia mi persona. Tuve que fuxir faciendo la casadiella. Ahora me doy cuenta de que mi mezcla bastarda de asturiano y gallego es un despropósito: por ejemplo, en la cuarta captura se ve un "he ganado", cuando aquí ese tiempo verbal no se usa, sería "gané". Pero bueno, sí recuerda al asturiano/gallego.

Para acabar, las preguntas de buen bloguero. ¿Alguien hubiera reflejado el acento de Imp en una subtitulación? ¡A ver esos valientes! Gallegos y asturianos, ¿cuánto me odiáis?

viernes, 10 de agosto de 2012

Exprimir el material de referencia (corpus) sin dolor

Un cliente te pasa un encargo de traducción: el manual de usuario de una tele. Digamos que te incluye una memoria de traducción (MT) y, además, los PDF bilingües del manual para la versión del año pasado de la misma tele. Te informa de que no ha tenido tiempo de alinear esos manuales antiguos, pero que el manual que te toca traducir se parece bastante a esos y que por favor los tengas muy presentes, tanto en lo que se refiere a terminología como a estilo. Ale, te toca andar buscando en el Adobe Reader cada dos por tres para mantener la coherencia. No solo eso, sino que te das cuenta de que hay frases enteras clavadas o casi clavadas entre tu encargo y esos PDF que no aparecen en la MT. ¿Qué haces? Tienes cuatro opciones.

1. Pasas de alinear porque no sabes, no te acuerdas o no tienes tiempo que «perder». Te toca buscar a mano en el manual antiguo cada término y cada expresión. No solo pierdes valioso tiempo, sino que te cansas de buscar a cada momento y la coherencia se ve perjudicada. El cliente, que además es japonés y no se le escapa una, se da cuenta de que tu traducción difiere demasiado del manual antiguo. Te toca pedir disculpas y/o preparar un informe justificando las desviaciones una por una. El cliente acaba mosca contigo y el encargo no te ha salido rentable por el tiempo extra invertido.

2. Decides alinear. No solo tienes que convertir los PDF a un formato de texto (digamos Word), asegurándote de que la conversión es suficientemente buena como para que el alineador de tu paquete TEnT / TAO no se líe vinculando frases, sino que encima tienes que corregir todos los fallos del alineador a mano. El cliente está contento porque has mantenido la coherencia debidamente, pero tú te has matado echando horas extra por una tarea no presupuestada ni en tiempo ni en dinero. ¿Cómo se alinea a mano? Paula nos lo cuenta en su blog Traducción + informática.

3. Decides que el ordenador alinee por ti.
3a. La conversión con Adobe Reader de PDF a TXT da muy malos resultados, porque divide los párrafos con los saltos de línea visuales en el PDF. Recomiendo usar ABBYY PDF Transformer y seguir los siguientes pasos. Este punto también es válido si decides alinear tú mismo: la opción 2.

Un programa de conversión de PDF a texto como ABBYY necesita reconocer las zonas de cada imagen en texto, imágenes o tablas. En nuestro caso, las zonas reconocidas como imágenes son inutilizadas. Primero seleccionamos todas las páginas (pinchamos a la derecha y Ctrl+A) y le damos al primer icono de la imagen siguiente («Mostrar áreas»), con lo que reconocerá todas las zonas del documento, solo que sin convertir el PDF a texto después.
Reconocimiento de zonas
A continuación, eliminamos las zonas de imagen que el programa ha reconocido como texto. En este caso, quiere extraer el texto de dentro de una imagen, algo que no nos interesa. Esta revisión página por página no tiene por qué ser perfecta, simplemente hay que revisar en la medida de lo posible la detección para obtener un archivo de texto suficientemente limpio y que no se líe el alineador.
Eliminación de zonas innecesarias
Finalmente, nos interesa escoger el idioma o idiomas del documento y quedarnos solo con el texto pelao.
Ajustes de la conversión
El resultado es un archivo de Word que usaremos para la alineación. Huelga decir que estos pasos deberemos hacerlos para tantos idiomas como necesitemos traducir.

3b. Usamos LF Aligner, como me descubrió José Carlos Gil hace unos meses (y con GUI, para los alérgicos a la línea de comandos). Este programa no tiene ningún misterio, pues cuenta con un asistente que te va orientando. Básicamente, se escoge el número de idiomas, el código ISO de los idiomas (en = inglés, es = español, pt = portugués, etc), los archivos de origen y destino, se acepta la segmentación nueva o se vuelve a la antigua (algo que se explica en su momento, tranquilos), se acepta la limpieza y, finalmente, se opta por confiar en el programa y no revisar los resultados. Las siguientes opciones normalmente se dejan como están dándole a Enter hasta que te proporcione un TMX (archivo de intercambio de MT para importar en tu paquete TEnT, como Trados).

Ahora toca explicar cómo funciona LF Aligner y otros alineadores automáticos (como el que se usa para Google Translate o Linguee, por ejemplo). Los alineadores tradicionales, como Trados WinAlign, se fijan principalmente en la puntuación. Si en la traducción se respeta la puntuación siempre, el alineador acertará sin revisión humana. Si una frase del original se divide en dos o dos frases se juntan en una, se elimina, se añade o se mueve texto, el programa se lía. Un alineador automático como LF Aligner es un poco más listo, porque tiene reglas distintas para varios idiomas (NO para todos). Por ejemplo, sabe cuánto más o menos ocupa una lengua respecto a otra. También puede tener nociones gramaticales (de estructura sintáctica) o detectar ciertas abreviaturas. Y otros detalles que se me escapan. El caso es que aciertan bastante para el escaso esfuerzo que suponen, con lo que vale la pena contar con ellos.

4. Eres el rey de los listos, usas MemoQ y aprovechas LiveDocs, que alinea lo que le eches él solito y casi sin preguntar, aunque de la conversión de PDF a texto no te libras. La ventaja de este flujo de trabajo, además de tenerlo todo integrado en un mismo paquete TEnT, está en que las sugerencias de LiveDocs aparecen separadas de las sugerencias de la TM, que son más fiables. Juraría que Déjà Vu X hace algo parecido con un corpus, pero hace tiempo que no lo toco.

Un detalle final y advertencia que se aplica tanto al método 3 como al 4. Las alineaciones automáticas no son perfectas. A veces buscarás un término o el programa te ofrecerá una sugerencia procedente de esta alineación automática y te darás cuenta de que el segmento origen no tiene nada que ver con el segmento destino. A veces pasa. Pero a veces también pasa que te sugiere frases enteritas que puedes aprovechar tal y como te vienen. Básicamente, alinear o no es algo que debes elegir tú, como profesional que eres, y decidir cuánto tiempo puedes invertir en la preparación de la traducción. Lo mismo pasa con la extracción terminológica automatizada desde un corpus. Si crees que vale la pena, que te ahorrará tiempo y aumentará la coherencia final, adelante. Si crees que mejor lo haces a mano, adelante también. Las herramientas están a tus órdenes, lo importante es conocer las posibilidades que te brindan y tenerlas en cuenta.

sábado, 14 de julio de 2012

Impacto de la subida de impuestos (IVA e IRPF) en traductores autónomos

Ayer Montoro & Co. dijeron que subía el IVA, pero del IRPF no dijeron ni mú. Luego en la nota de prensa del Consejo de ministros llegaron varias sorpresas, como siempre, y hoy con el BOE han llegado unas cuantas más, para que no nos aburramos el sábado por la mañana. Empezamos.

"Se eleva temporalmente, del 15 por 100 al 21 por 100, la retención por rendimientos de actividades profesionales […] obtenidos desde el 1 de agosto de este año hasta el 31 de diciembre de 2013."
Según esto, en las facturas tenemos que retenernos a cuenta el 21 % desde el 1 de agosto hasta acabar 2013.


Real Decreto-ley 20-2012 (página 50436), introducción, sección V
"Adicionalmente, se eleva el porcentaje de retención o ingreso a cuenta aplicable a […] los rendimientos de actividades profesionales, que se satisfagan o abonen a partir de 1 de septiembre de 2012, quedando fijado hasta el 31 de diciembre de 2013 en el 21 por ciento."
Según esto, ya no es desde el 1 de agosto, sino desde el 1 de septiembre. Pero esto solo es una introducción y tiene mayor validez lo que sigue, que para eso es el articulado en sí.

Artículo 25, segundo, uno del real Decreto-ley 20-2012 (página 50474)
El 19 por ciento, en el caso de los rendimientos de actividades profesionales establecidos en vía reglamentaria.
Este artículo modifica el apartado 3 del artículo 101 de la ley 35/2006 sobre el IRPF. Y sobre la fecha (artículo 25, segundo, tres del real Decreto-ley 20-2012 (página 50474)):
El porcentaje de retención o ingreso a cuenta aplicable a dichos rendimientos que se satisfagan a abonen a partir de 1 de septiembre de 2012 será el previsto en el primer párrafo del apartado 4 de la disposición adicional trigésima quinta de esta Ley […].
Esto es una disposición transitoria (= no permanente) vigésima tercera a la ley 35/2006 sobre el IRPF. Actualización 14.50 (gracias a Maya Busqué): He buscado el apartado 4 de la disposición adicional trigésima quinta de la ley 35/2006 y no existe tal disposición. Luego he buscado la actualización del 1 de enero de 2012 y ahí sí aparece tal disposición:
En los períodos impositivos 2012 y 2013, los porcentajes de pagos a cuenta del 19 por ciento previstos en el artículo 101 de esta Ley y el porcentaje del ingreso a cuenta a que se refiere el artículo 92.8 () de esta Ley, se elevan al 21 por ciento.
Para resumir, que desde el 1 de septiembre de 2012 (incluido todo 2013) tendremos que retener en las facturas el 21 % del IRPF en lugar del 15 %. ¡Subidón, subidón! Antes de las 14.50 había dicho que subía al 19 % por un fallo mío de interpretación y, para ser sincero, porque el BOE con sus referencias cruzadas dobles y triples no es precisamente fácil de descodificar.

Nota: las elipsis de los puntos suspensivos se refieren a que lo anterior también se aplica a "los rendimientos del trabajo derivados de impartir cursos, conferencias, coloquios, seminarios y similares, o derivados de la elaboración de obras literarias, artísticas o científicas, siempre que se ceda el derecho a su explotación", pero lo elimino por no aburrir y porque a mí no me afecta.

Esto por lo que respecta al IRPF. El IVA iba a subir del 18 % al 21 % desde el 1 de agosto, pero, supongo que por no tocar la primera industria de España (turismo), han preferido esperar al 1 de septiembre, que, de todas formas, también cae a mitad del trimestre y nos hace bailar la contabilidad en el modelo 303. Fieshta. El IVA reducido del 8 % pasa al 10 % y muchos productos y servicios (como la mayoría de espectáculos) pasan del 8 % directamente al 21 %.

Lo cual no afecta directamente a nuestro papeleo, pero sí nos afecta en el consumo, como a todo hijo de vecino que no defraude. Habrá que pensar si buscamos clientes que paguen mejor, si emigramos a un país que nos ahogue menos, si aumentamos nuestra eficiencia, si nos apretamos todavía más el cinturón o qué hacemos.

viernes, 15 de junio de 2012

Estudio informal sobre precios de ebooks en inglés

eReaderIQ es una herramienta para recibir avisos cuando un ebook llegue a tu precio objetivo y de la que ya hablé en otra ocasión. Solo sirve para Amazon.com, ya sea la tienda de la que disfrutan los estadounidenses o la de los europeos, pero no para Amazon.es, la tienda Kindle local que nació hace unos meses. Hace tiempo que quería comprobar si a) los editores seguían alguna lógica cuando bajaban precios de los ebooks y b) si de verdad los estadounidenses tenían los libros más baratos que en España, centrándonos en el inglés.

Así que me ha dado por registrar los ebooks que he comprado y que me gustaría comprar en esta hoja de cálculo. Es una muestra pequeña, subjetiva, muy centrada en fantasía y ciencia ficción y prácticamente por completo en inglés. Pero me sirve para hacer un estudio informal y poco científico.

Nota: si buscas los ebooks de la lista anterior en tu navegador, es probable que te salgan precios distintos a los que he encontrado yo en Amazon.com. Eso es porque a) has iniciado sesión con una cuenta Amazon identificada como residente en España y/o b) no estás en la tienda estadounidense. Ve a la sección "Kindle Store" sin haber iniciado sesión y cambia la región a EE. UU (arriba, a la izquierda).

Fluctuaciones de precio
La columna B marca el mes en el que empecé a vigilar el precio del ebook y la desviación entre entonces y ahora, si la hay. Como se ve en la leyenda (a la derecha), en verde están los ebooks que han bajado de precio y en rojo, los que han subido.

Sí, los ebooks a veces suben de precio pasado el tiempo, a diferencia de los pbooks (libros en papel), cuyo precio suele depender de la edición (tapa dura, rústica, bolsillo…). En esta comparativa, destacan los casos en los que un ebook baja de precio porque sale la correspondiente edición de bolsillo, más barata que la de tapa dura que existía hasta la fecha por ser una novedad. Los que bajan de 2 a 5 USD (dólares) es por la salida del bolsillo.

De 103 títulos, 23 han variado su precio, de los cuales 11 ha sido hacia abajo. Si sumamos subidas y bajadas, vemos que han subido 7,82 USD entre el momento en que empecé a vigilarlos y ahora. Cierto es que 6,05 USD de estos se deben a un solo libro, que vale muy caro por ser especializado, con lo que en general se puede decir que el precio de los ebooks no baja con el tiempo, más bien se mantiene estable. No olvidemos el principio capitalista: el precio se fija según demanda, no según costes.

Por lo tanto, ¿vale la pena vigilar el precio? Sí. A veces hay ofertas puntuales que duran un día o dos y que rebajan el precio del ebook más de un 50 %. Suelen ser promociones para aupar el libro en la lista de los más vendidos (darle visibilidad para después cobrar a precio normal) y a veces bajan el primer libro de una serie para promocionar la salida del último. Claro está, también baja cuando sale el equivalente en bolsillo, a no ser que el precio del ebook ya estuviera bastante ajustado. En general, una novedad de ficción en ebook suele aparecer por 13 USD (10,35 €) y luego se rebaja a 10 USD (8 €) o a 8 USD (6,37 €), según el editor. Algunos editores incluso los ponen a 7 USD (5,58 €), pero son los menos. La no ficción no sale en bolsillo y, por lo tanto, el ebook se queda a 13 USD (la no ficción suele lanzarse a 13-15 USD): no sé si esto es porque hay menos mercado que con la ficción o porque la no ficción se consulta más y una edición de bolsillo se desgastaría demasiado.


Comparación entre el precio de los ebooks en EE. UU. y en España
He registrado el precio actual del ebook en Amazon.com para los estadounidenses, lo he convertido a euros con el cambio de hoy (1 $ = 0,79 €) y lo he comparado con el precio del mismo ebook en Amazon.es. La diferencia es la columna G, cuya leyenda está en a la derecha.

Más de una vez me han justificado la diferencia de precios entre aquí y allí en que en EE. UU. el mercado es mucho mayor, con lo que se pueden permitir precios más bajos que en España y, de todas formas, aquí en los ebooks se paga un IVA mucho más alto que allí, lo que encarece el precio final. Así, el pbook de Danza de Dragones en España vale 36 € en rústica en julio de 2012 y en América vale (exactamente la misma traducción, pero en otra editorial) 10 € en bolsillo en agosto de 2012. Esto es posible porque con los libros en papel no hay contrato de distribución restringida entre la editorial y el vendedor (librería), mientras que los ebooks están sujetos a un contrato de distribución restringida entre la editorial y  el vendedor (explicación en profundidad en inglés). Así, si hubiera un ebook de Danza de dragones, la edición de España solo se vendería aquí y la de América solo allí. Nada como un abogado para liarla parda.

Así, esperaba encontrarme que la mayoría de ebooks de Amazon.com disponibles para los estadounidenses estarían más caros en España (Amazon.es) o, en la mayoría de casos, directamente no estarían. Bonita sorpresa me he llevado. De 103 ebooks que he comprobado, 97 sí se pueden comprar en España. De 97 ebooks, 66 están más baratos en España, es decir, un 68 % de ellos. Convertido el precio de dólares a euros, hay un ahorro medio de 1,04 € por ebook entre el mismo libro en Amazon.com y Amazon.es. Incluso hay casos espectaculares como Dance with Dragons, que se vende 7,85 € más barato aquí que allí.

Causa de tal diferencia de precio
Dicho lo cual, estoy casi seguro de que esta gran diferencia de precio entre España y EE. UU. (cuando casi todos los ebooks de la lista son de editoriales estadounidenses) se debe a cierto elemento que aparece en la ficha de Rule 34 de Amazon.com, pero no en la de Rule 34 de Amazon.es: "This price was set by the publisher".

Cuando Amazon empezó a vender el Kindle 2 (solo 3G, sin WiFi) fuera de las fronteras de EE. UU., los ebooks eran más baratos allí que en el resto del mundo, ya que había que cubrir el coste del roaming de datos del 3G estadounidense con el que se compraban ebooks desde el cacharro. Luego llegó el Kindle 3 y, con él, el modelo sin 3G, solo con WiFi, pero este impuesto revolucionario 3G no desaparecía, aunque tu cacharro no tuviera 3G. Luego Apple sedujo a las editoriales prometiéndoles el Trono de hierro de Poniente que serían ellas quienes fijaran el precio de los ebooks (una práctica que huele a monopolista en la libre economía de mercado), truco con el que Amazon tuvo que tragar también. Los precios de los ebooks subieron en todo el mundo, claro. Más tarde, Amazon decidió dejar de cobrar el impuesto revolucionario 3G. Ya estamos en el presente y…

Resulta que las editoriales estadounidenses solo fijan sus precios para el mercado estadounidense y que fuera de ese mercado, Amazon puede vender esos mismos libros de esas mismas editoriales al precio que le dé la real gana (me pregunto si las editoriales estarán al corriente de este detalle). Y así hemos llegado a la curiosa situación por la que Amazon vende en España (y supongo que Francia, Alemania e Italia) el producto que les sale más barato: sea la edición del Reino Unido (como en Rule 34) o la edición estadounidense internacional (como en Super Sad True Love Story). Los estadounidenses no solo tienen los cafés más caros y más aguados que aquí, sino que también pagan más por sus ebooks: jaque mate.

miércoles, 9 de mayo de 2012

The Queen's Adept: osado revisor del inglés

Como conté hace un año, me he venido a vivir a Gijón. Mudarse a una ciudad (y a una región) donde no conoces a nadie, no vas a clase y trabajas a solas tiene cierto peligro. Si no te mueves, puedes acabar amargado de la vida porque no tienes trato humano con nadie. Afortunadamente, en la pasada Semana negra conocí a un grupo de gente muy maja: los organizadores de la AsturCon (miniconvención de fantasía integrada en la Semana negra y, este año, en el Celsius 232) y los integrantes de la Tertulia de Gijón, un grupo de amigos que se reúne los viernes en el centro para charlar sobre literatura, cine, filosofía, ciencia, tecnología y la última ocurrencia del Consejo de ministros.

Uno de los integrantes de esta Tertulia es Rodolfo Martínez, que además de programador, es escritor y editor. Hace unos meses me propuso revisar su propia traducción al inglés de su novela El adepto de la Reina. ¿Qué hace un escritor español traduciendo su propia novela al inglés? Bueno, para empezar Rodolfo suele leer en inglés. Estos ojitos le vieron zamparse una novela de unas cuatrocientas páginas en menos de cuatro horas. Y empezó Filología inglesa, como un servidor. Él dejó esta carrera para reconvertirse en programador y yo en traductor. Claro está que no tiene la soltura de un a) nativo o un b) traductor, pero es bastante apañado con el inglés.

El caso es que me animé, le pasé mi revisión del prólogo del libro, con sus abundantes correcciones y sus comentarios defendiendo los cambios más discutibles y le gustó mi forma de trabajar, con lo que me dio el encargo de revisar toda su traducción. ¿Por qué hacerlo yo, que no soy nativo, en lugar de un traductor inglés? Está claro que a mí me tenía a mano para preguntarme todos los viernes cómo iba y agarrarme del pescuezo si hacía algún destrozo. Pero hay dos razones más relevantes:
  • aptitud: solo con mi nombre, es fácil presuponer que estoy más capacitado para traducir al catalán que al inglés. Al fin y al cabo, en la carrera el catalán fue mi lengua A2 y el inglés mi lengua B1, con lo que en teoría sé más catalán que inglés. Nadie del gremio pestañearía siquiera si digo que traduzco al catalán, pero más de uno me pondría a bajar de un burro si me atrevo a decir que traduzco al inglés.
  • económica: el contrato de revisión que he firmado no está vinculado a un presupuesto cerrado. Es decir, no cobro X a la entrega, sino un porcentaje sobre las ventas. La novela se publica en Sportula, una microeditorial con poco presupuesto. Vamos, prácticamente ninguno: la editorial es el autor y punto, que ni tan siquiera se dedica a ello a tiempo completo. Es el primer libro que publica en inglés (aunque ya le han traducido a otros idiomas) y está tanteando el mercado internacional, con lo que tampoco podía hacer una gran inversión inicial. No espero que esta revisión me saque de pobre, la hice más bien por interés en el modelo editorial de Sportula, que se basa en precios decentes y asequibles para un ebook (entre 2 y 3 €) sin DRM. Me interesaba ver cómo funciona la edición digital desde dentro. Para que me saliera rentable, tuve que extender el tiempo dedicado a esta revisión a lo largo de unos meses, para hacerlo en ratos muertos entre encargos con recompensa inmediata.
Recuerdo la asignatura de traducción inversa con el grandioso Steve Jennings, que estaba partida en dos módulos: traducción general y especializada. Aunque en realidad la separación era entre palabras grandes y pequeñas, entre transmitir el contenido y el continente, entre cumplir sin más y dar la talla. Trabajar con una lengua que no es la tuya tiene dos grandes dificultades: los conectores gramaticales y las frases hechas. Son dos detalles que en seguida hacen saltar la liebre de que "aquí hay algo raro". En mi revisión, me dediqué más a toquetear estos detalles porque sé que el autor ha entendido su propio texto. Aun así, en ciertos casos, me encontré con malentendidos graciosos: como "womb" para "vientre" en personajes masculinos o mujeres que "groan" de pasión sexual. El autor me ha dado su visto bueno para comentar algunos de los errores, pero prefiero dejarlo aquí que, donde las dan, las toman.

La prueba del delito
The Queen's Adept se puede comprar en Amazon (yuju, soy autor publicado en Amazon, como los mejores spambots) por 2,68 €. Si alguien quiere ponerme a bajar de un burro, puede bajarse la muestra gratuita con el principio del libro y criticarme en los comentarios. Portaos bien, por favor.

miércoles, 25 de abril de 2012

Fuera Academia, dentro la masa: ¿qué puede salir mal?

Llevo un mes con ganas de comentar una noticia que parece haber pasado desapercibida en la blogosfera traductoril y correctora. Prefería que hablara de ello alguien con más conocimiento, pero al final tendrá que hablar un niñato sobre el tema.

Hace un mes Google actualizó el corrector ortográfico inglés de su paquete ofimático Google Docs. Ahora ya no se basa en un diccionario estático y con actualizaciones puntuales (ya sea comunitario como Hunspell/OpenOffice o formal como MS Office), sino que aprende de las búsquedas de los usuarios y de los textos que encuentra al peinar internet. Si se escriben y se buscan ciertos términos, esos términos se añaden al diccionario. Y, ya que está, aprende a relacionar unos términos con otros cercanos, algo que ha aprendido a hacer con los modelos lingüísticos construidos para Google Translate y con las autocorrecciones de búsqueda. En Google se aprovecha todo, como con el cerdo.

Foto CC-BY 2 de Paul Lowry

Vamos, es una mezcla entre corrector ortográfico y gramatical, solo que inteligente y con aprendizaje automático. Un Skynet de la lengua. Se puede decir que el corrector aprende de nosotros, que le damos de comer. Como con Google Translate, que confunde Amsterdam con Londres o Samsung con Motorola o la lía parda con el japonés. O como Google Search, que Bush es un fracasado miserable y que en la SGAE son unos ladrones. Pues va listo si se fía de los humanos, que nos equivocamos o intentar engañarle.

Mi bro Miguel Llorens comentaba que la importancia de una buena ortografía y gramática es relativa y también que a veces es mejor no ser tan académico y aceptar lo que quiere la mayoría. Al fin y al cabo, ¿te pagan las facturas tus clientes o la RAE/Fundéu? Claro que también está la responsabilidad del traductor (creación de neologismos o adopción de barbarismos) de la que ha hablado a veces Xosé Castro: ¿correo electrónico o e-mail? Hay que encontrar un término medio entre contentar al cliente y no pegarle demasiadas patadas a la lengua. Yo tengo uno (de electrónica profesional) que quiere que ponga compás en lugar de brújula, por ejemplo.

Pero no nos olvidemos de que no todos tenemos el mismo trasfondo y las mismas opiniones. Por ejemplo, a Eva y a Yeyu les patea leer "soporte técnico", dicen que tiene que ser "asistencia técnica". Para mí, la asistencia técnica es solo una parte del soporte técnico. Personalmente, intento respetar lo que me diga Fundéu siempre que no me parezca demasiado papista (marketing, en redonda y sin acento, por favor) o contradiga los deseos del cliente.

Pero me desvío del asunto, que esto no va de corrección, sino de normalización o aceptación. Recientemente a la RAE le han empezado a llover críticas: que si sexista, que si tacaña, que si chanchullera. La RAE no es una empresa pública, la subvencionan desde empresas privadas a comunidades autónomas. Creo que la Fundéu hace mejor trabajo, con rapidez, precisión y modernidad. La financian no solo BBVA y la Agencia EFE, sino también empresas privadas que van desde Hermes a Telecinco. En la Fundéu hay orden y eso se nota en la calidad de sus recursos.

Y luego está el corrector de Google, al que no le hace falta saber nada de corrección lingüística, simplemente escuchar lo que dice internet y aprender. Al fin y al cabo, mil millones de moscas no pueden equivocarse, ¿no? Pero no, no puedo ser tan demagogo: creo que el corrector inteligente ayudará más de lo que molestará. Vamos, tendrá una relación señal-ruido positiva, como Google Translate o la autocorrección de Google Search. Al igual que Fundéu, es solo una herramienta, útil en manos de profesionales, potencialmente terrible en manos de lusers. ¿Y qué mejor que un traductor que sepa manejar bien su herramienta?

martes, 17 de abril de 2012

Las tarifas del autónomo y el engranaje de la automatización

Los profesionales liberales poco creativos solemos tener tarifas más bien fijas. Por ejemplo, un diseñador gráfico o de webs puede cobrar por horas calculando de antemano el esfuerzo que le puede costar un encargo. Al fin y al cabo, se trata de una labor de creación, más que de transfusión. Por otra parte, un traductor cobrará por palabras (o páginas, caracteres, etc) sobre el original (salvo combinaciones lingüísticas o casos específicos). Traducir, en el 99 % de los casos, es una tarea poco creativa. Es decir, si te pasan una guía de viajes de 5000 palabras y tu tarifa es de 0,05 € por palabra del texto original (es un decir, que nadie saque la escopeta), presupuestarás el encargo por 250 €. Si te pasan una patente sobre bioquímica de 5000 palabras y tu tarifa es de 0,05 €… Un momento. ¿Es igual de fácil pelearse con la guía de viajes que con una patente de bioquímica? En principio, no, aunque depende de la guía, de la patente, de las especializaciones del profesional y de otros factores. ¿Cobraremos lo mismo por el texto A que por el texto B?

Iba a dejar un comentario en la entrada de Olli sobre tarifas y rentabilidad, pero luego he pensado que "esto da para entrada, tú". Y claro, como soy medio catalán, tenía que aprovechar y barrer para casa. El caso es que no todos los encargos cuestan lo mismo de parir, con lo que, con una tarifa fija, unos salen más rentables que otros. Hasta ahí nada nuevo, Olli ya lo ha explicado muy clarito. Pero, ¿qué pasa cuando un cliente nuevo nos pide tarifas generales, así, sin hablar de encargos concretos?

Algunos grandes profesionales, como Miguel LlorensKevin Lossner o Steve Vitek, suelen comparar los traductores que están en la parte superior de la cadena alimentaria e imponen sus condiciones (con cordura) a sus clientes con los que están en la parte inferior de la cadena alimentaria y son sus clientes quienes les imponen condiciones. Por está razón, a los de abajo se les conoce como "bottom-feeders" o esos pececillos que comen los restos que dejan de lado los grandes.

A un cliente nuevo que nos pide tarifas podemos decirle: de tanto a tanto, con un extra de tanto por urgencia o fin de semana y con un extra de tocamiento de pel de narices por referencias múltiples, glosarios inconsistentes, memorias de traducción sucias y sopa de etiquetas. Así nos curamos en salud y sabemos que siempre tendremos la misma rentabilidad, porque siempre cobramos lo que nos cuesta. Ya que estamos, podemos intentar colarle una tarifa por horas reales. Total, probablemente no volvamos a saber de este cliente a no ser que estemos hechos unos verdaderos amos, como este señor del vídeo.


O podemos decirle: mi tarifa típica es esta, pero depende de cada proyecto. Eso está bien, así no te atas a una tarifa y, ante un encargo del infierno, puedes justificar una subida de tarifa. A los clientes más razonables (empresas de tamaño pequeño y medio, habitualmente) no les importará pedirte un presupuesto para cada proyecto. Se nota que te aprecian como profesional único y confían en ti.

Finalmente, está el caso de los clientes menos razonables que quieren saber cuánto les vas a cobrar antes de ofrecerte el encargo. No es que te quieran explotar, al menos no tiene por qué ser el caso, es que su empresa tiene unos procedimientos y todas las partes del flujo de trabajo deben encajar como un engranaje en un mecanismo.


No tiene por qué ser como en Tiempos modernos, claro. Las máquinas están para hacernos la vida más fácil, no para esclavizarnos. Todo depende del uso que se le dé a la máquina. Es como el clásico debate sobre si traducción automática es una amenaza o una oportunidad, debate en que no voy a entrar hoy (pero sí en otras ocasiones).

Los llamados Translation Management Systems sirven para automatizar tareas repetitivas y ahorrar tiempo. Por ejemplo, un gestor de proyecto necesita colocar un encargo de cierta combinación lingüística, cierta especialidad, cierto formato de trabajo, cierto plazo y cierto presupuesto. Filtra proveedores de su base de datos con algunos de estos criterios y sale una lista, que quizá incluso prioriza a los que ya han trabajado con anterioridad en proyectos relacionados. Con esta lista de candidatos, se pone en contacto con quienes encajan mejor en el perfil y encuentra uno que acepta el encargo. En este ejemplo, el traductor no acabaría engullido por la despiadada máquina.

El problema, claro, llega cuando estos sistemas se usan para hacer el MAL. Por ejemplo, no se aceptan traductores por encima de cierta tarifa. Si llega un día en que quieres subir tu tarifa, el sistema te lo impide y solo te queda darte de baja del sistema, aunque probablemente te sigan espameando con ofertas de basura. O todos los traductores que cumplen el criterio básico (combinación lingüística), reciben el mismo correo y el primero en aceptar la oferta con un clic se lleva el "premio". El resto se encuentra con que la oferta ya no está disponible dos minutos después de recibirla, algo muy frustrante. Esto es tratar la traducción como una mercancía más, como una commodity, que se compra al peso y que da igual quién la oferte, con lo que la tarifa es el único factor decisivo y siempre habrá alguien que cobre menos que tú. Y no hay nadie más barato que el sobrino del jefe, que pasó quince días en Dublín.

Si damos una tarifa más o menos fija, es más probable que tengan a bien incluirnos en su base de datos y tenernos en cuenta para futuros encargos, al saber de antemano si entramos en su presupuesto o no. Es lo que hago yo: algunos encargos salen más rentables que otros. Si veo que no paran de enviarme marrones, entonces ya negocio una subida de tarifa con el cliente o me busco otro cliente si esto no es viable.

¿Hay alguien en la sala que solo dé presupuestos opacos y se niegue a dar precios por palabra orientativos? Seguro que sí, dad un paso al frente, que los peces chicos no os comemos.

lunes, 19 de marzo de 2012

¿Sueñan los traductores con TEnT no eléctricas?

Dos de los blogueros que más aprecio y admiro son Miguel Llorens y Juan Luis Chulilla. El primero es uno de los azotes de la industria de la localización y desayuna tertulianos y gurús de medio pelo, mientras que el segundo es experto en lectura y anotación digitales y desayuna maqueros y demás gente de mal vivir de la industria de electrónica de consumo. Leyendo la última entrada de Llorens, me da la impresión de que chocaría frontalmente con Chulilla.

¿Qué son las TEnT?

Es un término acuñado por Jost Zetzsche para definir lo que antiguamente se conocía como "herramientas TAO" (CAT en inglés) y todavía más antiguamente como "herramientas de traducción". Algunos definen una herramienta TAO como si fuera una memoria de traducción y se quedan tan panchos. Los que dicen que memoQ, Catalyst o Trados son una herramienta TAO también se quedan cortos. Los actuales entornos de trabajo, tan complejos y completos, son TEnT. Mejor que  explique Jost qué es una TEnT, que para eso es gurú, pero de los buenos.

Primero lo fácil. En su última entrada, mi bro Miguel apoya, sin explicitarlo, la idea de que Trados no tiene información contextual.

Cierto es que TagEditor/SDLx a duras penas podían mostrar formatos de carácter (negrita, tamaño, colores) según el formato, pero Studio sí que muestra formatos de párrafo, es decir, contexto.

En la parte derecha del Editor tienes unos códigos que indican dónde encaja el segmento dentro de la estructura del documento. Al pinchar sobre ellos, sale la explicación: esto es el cuerpo de texto, lo otro es un título, lo de más allá una nota al pie, una celda de una tabla, etc. Eso es información contextual, que, cuando puede (si sabe interpretar el formato de archivo), incluso se representa con tamaños relativos al original.
Vista Editor de Trados Studio, con información contextual
Por otra parte, Studio tiene una ventana flotante que muestra una previsualización en tiempo real del documento tal y como quedará. Creo que solo iba con Word, HTML y no sé qué más, pero ahí está. Algo parecido tiene Alchemy Catalyst con HTML y aplicaciones, aunque en su caso esta previsualización está más integrada en el entorno de trabajo. Ahora no recuerdo, pero creo que memoQ también tiene esta previsualización.


Dicho lo cual, esta información contextual solo puede tratarse como una ayuda visual y nunca debe tomar el lugar de lo que más importa: el texto. Centrémonos en lo que tocamos nosotros y dejemos el formato como algo secundario, para consultar solo cuando no sea necesario y que no nos distraiga de nuestra labor. En este sentido, para mí la interfaz más conseguida es la de SDLx, que te muestra el texto y punto pelota. Si quieres ver cómo quedará, le das al botón del ojito con flecha a la derecha y te integra tu traducción en el archivo original, para ver si has acertado. SDLx también muestra información contextual sobre el tipo de párrafo con el que estás trabajando si pasas el ratón por un segmento (que sigue un estilo distinto al predeterminado en la plantilla, es decir, te muestra la etiqueta), aunque reconozco que SDLx es muchísimo menos accesible para el común de los Morlocks que Studio o, todavía más, las interfaces clásicas de Wordfast y Workbench.

Morlocks y los Elois: ciencias y letras

Son las dos especies en las que se divide la humanidad en el futuro, en La máquina del tiempo de H.G. Wells. Los deformes Morlocks son unos seres peludos y tipo alimañas que viven bajo tierra y saben cómo funcionan las máquinas que permiten que los bellos Elois vivan sin preocupaciones en la superficie haciendo arte y disfrutando del solecito. Los Morlocks llevan alimentos a los Elois y los Morlocks, a cambio, se los meriendan. Es decir, se meriendan a los Elois, que a los Morlocks les va la canne. Vamos, que la lucha de clases acabó con los obreros mandando. ¿A qué viene todo este rollo? A una entrada que escribió Chulilla comparando a los iPaderos con los Elois y a los Unixeros (o gente que disfruta rebozándose en la línea de comandos) con los Morlocks. Unos saben cómo funciona el mundo y los otros soban pantallas. Bueno, la comparación entre Morlocks/hackers y Elois/tocaiconos es de Neal Stephenson (si creéis que os gusta la informática, hacedme un favor y leed esto), pero me gusta más la caña que mete Chulilla a los maqueros.

En la comparación de Llorens, los Morlocks serían ingenieros y los Elois diseñadores. Solo que aquí entra Steve Jobs, la lucha de clases acaba mal y los mindundis mandan a los que saben cómo hacer las cosas. Vamos, que el señor diseñador habla y el ingeniero o escucha o se va al paro.

La premisa del artículo de Llorens podría resumirse así:
La lección de Apple es doble: 1) los ingenieros siempre pueden brindar soluciones más elegantes y eficientes si se les aplica la presión suficiente (al principio refunfuñan y dicen que es imposible hacerlo de otro modo, pero la magia de Apple es lograr que innoven bajo presión); y 2) los productos tecnológicos que sirven a las humanidades deben estar informados por la perspectiva del artista, humanista y (¿por qué no?) el traductor que emplea estas herramientas. 
Y la conclusión así:
Somos los humanistas encargados de exigir que la tecnología se someta a nuestros fines y no al revés
¿A qué viene este grito de guerra? La idea es que la interfaz de las TEnT en general está pensada por ingenieros para traductores, cuando en realidad estos últimos deberían decirles a los primeros exactamente cómo deberían hacer la herramienta. Vamos, que el Trados Studio está demasiado recargado y que se vivía mejor con Word.

Señores, un servidor ha trabajado con Trados Studio en un netbook de 10" y no se ha muerto (tiempos de carga aparte, claro). Cierto es que hay que adaptar la interfaz, eliminando lo superfluo, reduciendo lo menos importante y dejando la referencias visuales para otro momento, pero es que eso es así con 10" y con 17". Para tener un PDF o un navegador al lado hace falta un segundo monitor o, al menos, uno de 23".

Como bien dice Llorens en su apostilla, no es lo mismo funcionalidad que estética. Él dice que son complementarios y yo estoy de acuerdo, aunque con matices. Dejemos de lado por un momento Trados Studio, que es el diablo. Pasemos a memoQ, que es la joya de la corona de las TEnT y con lo que más cómodo trabaja gente como Kevin Lossner, un experto en productividad.

Entorno de traducción de memoQ
Veamos. Aquí hay cuatro secciones. Texto bilingüe con etiquetas, porcentaje, estado, comentario y aviso de error. Previsualización del texto. Coincidencias de los recursos (memorias+glosarios+corpora varios). Contexto del recurso activo y sus metadatos. Yo no lo veo demasiado recargado. Ahora volvamos a Trados Studio.

Entorno de traducción de Trados Studio
Veamos. Aquí hay cuatro secciones. Texto bilingüe con etiquetas, porcentaje, estado, comentario e información estructural (de contexto). Previsualización del texto.  Coincidencias  de las memorias y sus metadatos. Resultados del glosario. ¿Qué cambia con respecto a memoQ? ¿Qué sobra aquí? ¿La previsualización? Pues se quita con un botón, como también pasa en MemoQ. ¿El glosario? Fuera también.

Igual es que mis capturas tienen truco. En la captura de pantalla que muestra Llorens aparecen otros elementos. Los términos se señalan en rojo para que el usuario sepa que están en el glosario y pueda recuperarlos cuando quiera. Las palabras del glosario se sugieren automáticamente para que, cuando empezamos a teclearlas, podamos autocompletarlas con una tabulación (¡como en la línea de comandos de los Morlocks!). Pero esto tiene fácil solución: si no quieres el ahorro de tiempo que supone aprovechar un glosario, no cargues un glosario. Si no quieres que te molesten las etiquetas, copia y pega el texto en un .TXT y traduce desde ahí (si tu cliente te deja, claro). La actividad de la traducción tiene tanta complejidad como la documentación con la que trabajamos, los deseos del cliente y nuestros intentos por aumentar la productividad.

Pregunta: ¿desoyen SDL y memoQ a los profesionales de la traducción? Respuesta: lo dudo muchísimo. Las dos empresas, aparte de vender productos y soluciones de software, proporcionan servicios de traducción, aunque en el caso de memoQ la empresa de software se separó por completo de la de traducción. Que SDL mucho más en responder a las exigencias de sus usuarios no lo dudo: el trato de memoQ hacia los traductores es exquisito y va más allá del deber, mientras que SDL parece preocuparse más por cobrar la asistencia técnica por separado. La labor de Paul Filkin de SDL es encomiable, pero se centra más en ayudar y educar a los usuarios que en meter caña a esos sucios Morlocks ingenieros.

Volviendo a la supuesta dicotomía entre funcionalidad y estética. Creo que MemoQ tiene más funcionalidad que Trados porque aquel cuenta con el clásico ensamblaje (EBMT) de Déjà Vu: mezclar concordancias de memoria con glosario con corpus para montar frases. Trados, por su parte, tiene el AutoSuggest, que viene a ser una implementación limitada y manual del mismo principio. Bueno, tiene más funcionalidad por este y otros motivos, pero este toca la productividad y eso son pelas, tú (léase con acento catalán). En cuanto a la estética, personalmente prefiero el minimalismo funcional de memoQ, pero, al igual que hay gente fan letal del tema Teletubbies del Windows XP, también habrá gente que prefiera las formas redondeadas del Trados. ¿La estética está ligada a la funcionalidad? A veces, según para qué y según cada usuario.

Cerrando ya esta entrada-ladrillo: ¿somos los traductores Elois o Morlocks? Un traductor Eloi lo tendrá difícil para ganarse el pan si le da cosica enfrentarse a un ordenador. Y si un traductor es Morlock, no sabrá apreciar según qué matices, ni tendrá la paciencia necesaria para enfrentarse a dos lenguajes a la vez. Creo que los traductores, al igual que la especie humana hoy día, estamos a medio camino de los dos, aunque algunos somos más Morlocks que Elois (lo que me recuerda que tengo que afeitarme). No nos deberían aterrorizar las interfaces de los actuales TEnT, aunque, claro está, siempre podemos exigir mejoras.

Un Morlock al que se le ha colgado el Trados

lunes, 6 de febrero de 2012

Molestias (y remedios) de no cobrar por no tocar

No es nada raro encontrarnos un cliente que nos quiere para un proyecto que viene de antiguo. En ese proyecto ha metido mano mucha gente a lo largo del tiempo, pero vamos a ser positivos por un momento y pensar que se lo han currado y la memoria de traducción (MT) de ese proyecto está bien mantenida y cuenta con un estilo y una terminología consistentes.

Este hipotético proyecto es la nueva versión de un software. O del manual del último modelo de una tele. El caso es que el texto ha ido cambiando a lo largo de los años, se han añadido, refinado o eliminado  funciones varias, pero el texto se parece mucho de una revisión a otra. Digamos que te pasan el siguiente recuento y matriz de descuentos, una vez analizado el texto con la MT del proyecto:

Repeticiones: 500     pagadas al 10 % de la tarifa de palabra nueva
Exactas: 10.000     pagadas al 0 % de la tarifa de palabra nueva
Parciales: 6.000     pagadas al 75 % de la tarifa de palabra nueva
Nuevas: 2.000     pagadas al 100 %
Total: 18.500

Es decir, no nos pagan los segmentos que ya están en memoria. Al final, nos quieren pagar por unas 6.550 palabras WWC del total. Como somos muy profesionales, explicamos al cliente que hay que revisar las coincidencias exactas, porque igual no encajan en el nuevo contexto. El cliente nos contesta que gracias, pero que no pueden pagar por esas coincidencias porque a) la cosa está muy mala, b) su cliente no se las paga, c) llevan pagando por revisar esos segmentos unos años y ya están más que perfectos o d) el contexto se revisa en el archivo maquetado (PDF, por ejemplo), no en un archivo bilingüe.

Supongamos que aceptamos, siempre con la condición de que no miraremos los segmentos que no nos pagan y no nos hacemos responsables de ellos en absoluto. En cualquier caso, nos estamos comprometiendo a mirarlos de manera indirecta (que no corregirlos), ya que tendremos que hacer búsquedas de concordancia en la MT para adaptarnos al estilo y terminología del cliente. No olvidemos ese detallito.

Supuesto A: trabajamos en TagEditor 2007 o similar.

Los segmentos en color son los ya traducidos


Abrimos el archivo y nos encontramos con esto. En el ejemplo, son cinco frases. La 1, 3 y 4 ya están traducidas y no nos pagan por revisarlas. La 2 y la 5 son nuestra responsabilidad. ¿Cómo haremos para no abrir siquiera los segmentos no pagados? ¡Translate to Fuzzy! dicen unos. Vale, de acuerdo. Este botón sirve para que Trados "se salte" los segmentos que ya estén en la MT. Traducimos la 2 y la 5. Ahora queremos revisar el archivo, con lo que volvemos al principio. Imaginaos que en lugar de 5 frases son 1.000. ¿Cómo revisamos solo las frases que nos interesan?

Los archivos TagEditor, como tantos otros formatos de archivo bilingüe, distinguen varios estados posibles en sus segmentos. Como vemos en la captura anterior, algunos segmentos están marcados con un "100", que indica que el segmento se ha encontrado tal cual en la MT. Otro estado posible es el de segmento bloqueado. En realidad no se llama así, pero lo utilizaremos para bloquear un segmento de forma que al intentar abrir el segmento 1, nos salte directamente al 2, luego se salte el 3 y el 4 (ni llega a abrirlos, con lo que no tarda, a diferencia del "Translate to Fuzzy") y nos abra el 5. Así no perdemos tiempo ni neuronas en revisar algo que no nos están pagando.



Cambio del estado de los segmentos

Advertencia 1: esto solo puede hacerse antes de empezar, no después.
Advertencia 2: haced una copia de seguridad del archivo original TTX, por si rompéis algo.

Nos aseguramos de tener cerrado el TTX en TagEditor. Abrimos el TTX con un editor de textos decente, como el Notepad++ (prohibido usar el Bloc de notas de Windows). Abrimos el cuadro de buscar y reemplazar del programa, escribimos en Buscar «<Tu MatchPercent="100">» (sin las comillas españolas) y en Reemplazar con «<Tu Origin="xtranslate" MatchPercent="100">» (sin las comillas españolas). Vigilad las mayúsculas y minúsculas. Y reemplazamos en todo el documento. Guardamos y cerramos el Notepad++.


Segmentos bloqueados (antiguos)

Al abrir el TTX de nuevo en TagEditor, nos encontramos que los segmentos del cliente están bloqueados y el "100" ha cambiado por un "XU". Así podemos centrarnos en traducir (nada de Translate to Fuzzy) lo nuestro y revisarlo después. Lo demás, para nosotros no existe.

Dejando las cosas como estaban

Una vez todo revisado, llega la hora de la entrega. Ahora debemos dejar las cosas como estaban, no sea que el cliente se mosquee porque hacemos cosas raras. Cerramos el TTX de TagEditor, hacemos una copia de seguridad y lo abrimos en Notepad++. Hacemos el proceso inverso, es decir, escribimos en Buscar «<Tu Origin="xtranslate" MatchPercent="100">» (sin las comillas españolas) y en Reemplazar con «<Tu MatchPercent="100">» (sin las comillas españolas). Guardamos y cerramos.

Comprobando que está todo como debe estar

Ahora volvemos a abrir el TTX en TagEditor y comprobamos que están las marcas de segmento en rosita y con los "100", como debe ser. El cliente no paga, nosotros no revisamos y no nos molesta. Bueno, molesta porque tenemos que buscar mucho en la MT, para adecuarnos al estilo y terminología, pero eso no hay truco que nos lo quite nadie.

Exportar solo lo nuevo (o solo lo totalmente nuevo)

En realidad, este no es el flujo de trabajado recomendable. Si no quieren pagar las coincidencias exactas, lo suyo es que utilicen el método que Trados incluye para traducir solo lo nuevo e integrarlo todo al final. Para eso está la pobre opción olvidada "Export Unknown Segments…" del cuadro de diálogo Analizar de Workbench. Se exporta todo lo que esté por debajo del 100 % de coincidencia, lo traduce el proveedor, se importa en la MT y se aplica la opción Traducir de Workbench. Archivo listo para exportar a su formato de origen y ahí ya se hace el control de calidad final.

Supuesto B: trabajamos en Trados 2009

Los segmentos en gris están bloqueados (y no se pagan)


En este caso, nos encontramos con que los segmentos 2 y 5 nos los pagan y debemos traducirlos. Los segmentos 1, 3 y 4 ya están traducidos y bloqueados y no nos los pagan. Durante la traducción, no tenemos problema alguno. Simplemente confirmamos un segmento y nos lleva al siguiente traducible. Es decir, al siguiente que no tiene la marca de verificación verde con el lápiz que se puede ver en la captura anterior. El problema llega cuando queremos revisar solo lo que hemos hecho nosotros. Ahora todos los segmentos, los que son de nuestra responsabilidad y los que no lo son, están con la misma marca de verificación. Esto es un problema.

Trados 2009 es un entorno bastante más agradable de trabajo que 2007 o inferior. Para empezar, no sufrimos la sopa de etiquetas externas a los segmentos: es un entorno más pensado para el traductor que para el ingeniero.

Opciones de filtrado de segmentos


Pero, lo que es más importante, en Studio 2009 podemos filtrar segmentos por tipo, por contenido en origen o destino y además podemos utilizar expresiones regulares para encontrar patrones de texto. Lo malo, como se puede ver en la captura anterior, es que no permite mostrar solo los segmentos no bloqueados, es decir, no pagados.

Vamos a hacer un truco parecido al de Trados 2007. Cambiaremos el estado de los segmentos bloqueados de forma que podamos saltárnoslos. Los segmentos en el estándar XLIFF (y SDLXLIFF y es una variación propietaria de este) pueden tener varios estados distintos. Como hemos visto hace un par de capturas, pueden tener estado "Translated" (el lápiz y la marca verde), pero, entre otros, también pueden tener estado "ApprovedSignedOff" (sale un sello de "comprobado y autorizado").

Cambio del estado de los segmentos

Advertencia: haced una copia de seguridad del archivo original SDLXLIFF, por si rompéis algo.

Nos aseguramos de tener cerrado el SDLXLIFF en Studio. Abrimos el SDLXIFF con un editor de textos decente, como el Notepad++ (prohibido usar el Bloc de notas de Windows). Abrimos el cuadro de buscar y reemplazar del programa, escribimos en Buscar «locked="true" conf="Translated"» (sin las comillas españolas) y en Reemplazar con «locked="true" conf="ApprovedSignedOff"» (sin las comillas españolas). Vigilad las mayúsculas y minúsculas. Y reemplazamos en todo el documento. Guardamos y cerramos el Notepad++.

Los segmentos bloqueados también están aprobados

Volvemos a abrir el SDLXLIFF en Studio y los segmentos bloqueados (que no nos pagan) tienen un estado distinto al de los segmentos desbloqueados (y que sí nos pagan).

Ir a > segmento traducido

Con Ctrl+G abrimos el cuadro de diálogo "Go To", escogemos "Translated" y aceptamos. Nos llevará al siguiente segmento de nuestra responsabilidad. Con Ctrl+Mayús+G pasamos al siguiente segmento de nuestra responsabilidad. Es decir, repite el comando anterior sin necesidad de abrir el cuadro de diálogo de nuevo. Y así, hasta que lleguemos al final del documento y guardamos.

Dejamos las cosas como estaban

Una vez todo revisado, llega la hora de la entrega. Ahora debemos dejar las cosas como estaban, no sea que el cliente se mosquee porque hacemos cosas raras. Cerramos el SDLXLIFF de Studio, hacemos una copia de seguridad y lo abrimos en Notepad++. Hacemos el proceso inverso, es decir, escribimos en Buscar «locked="true" conf="ApprovedSignedOff"» (sin las comillas españolas) y en Reemplazar con «locked="true" conf="Translated"» (sin las comillas). Guardamos y cerramos.

Ahora volvemos a abrir el SDLXLIFF en Studio y comprobamos que lo gris está en su estado original. El cliente no paga, nosotros no revisamos y no nos molesta. Bueno, molesta porque tenemos que buscar mucho en la MT, para adecuarnos al estilo y terminología, pero eso no hay truco que nos lo quite nadie.

Supuesto C: trabajamos en Studio 2011

Jauja y alegría. El nuevo Trados tiene un filtro de segmentos decente. Entre otros, se puede filtrar por "bloqueado/no bloqueado" y por "traducido/aprobado". En el blog de SDL muestran todas las posibilidades de filtrado.

Supuesto D: trabajamos en MemoQ 5 (y creo que el 4)

Doble jauja y alegría. MemoQ permite escoger múltiples opciones de filtrado. Por ejemplo: no bloqueado y traducido. En su ayuda en línea muestran todas las posibilidades de filtrado.