lunes, 19 de marzo de 2012

¿Sueñan los traductores con TEnT no eléctricas?

Dos de los blogueros que más aprecio y admiro son Miguel Llorens y Juan Luis Chulilla. El primero es uno de los azotes de la industria de la localización y desayuna tertulianos y gurús de medio pelo, mientras que el segundo es experto en lectura y anotación digitales y desayuna maqueros y demás gente de mal vivir de la industria de electrónica de consumo. Leyendo la última entrada de Llorens, me da la impresión de que chocaría frontalmente con Chulilla.

¿Qué son las TEnT?

Es un término acuñado por Jost Zetzsche para definir lo que antiguamente se conocía como "herramientas TAO" (CAT en inglés) y todavía más antiguamente como "herramientas de traducción". Algunos definen una herramienta TAO como si fuera una memoria de traducción y se quedan tan panchos. Los que dicen que memoQ, Catalyst o Trados son una herramienta TAO también se quedan cortos. Los actuales entornos de trabajo, tan complejos y completos, son TEnT. Mejor que  explique Jost qué es una TEnT, que para eso es gurú, pero de los buenos.

Primero lo fácil. En su última entrada, mi bro Miguel apoya, sin explicitarlo, la idea de que Trados no tiene información contextual.

Cierto es que TagEditor/SDLx a duras penas podían mostrar formatos de carácter (negrita, tamaño, colores) según el formato, pero Studio sí que muestra formatos de párrafo, es decir, contexto.

En la parte derecha del Editor tienes unos códigos que indican dónde encaja el segmento dentro de la estructura del documento. Al pinchar sobre ellos, sale la explicación: esto es el cuerpo de texto, lo otro es un título, lo de más allá una nota al pie, una celda de una tabla, etc. Eso es información contextual, que, cuando puede (si sabe interpretar el formato de archivo), incluso se representa con tamaños relativos al original.
Vista Editor de Trados Studio, con información contextual
Por otra parte, Studio tiene una ventana flotante que muestra una previsualización en tiempo real del documento tal y como quedará. Creo que solo iba con Word, HTML y no sé qué más, pero ahí está. Algo parecido tiene Alchemy Catalyst con HTML y aplicaciones, aunque en su caso esta previsualización está más integrada en el entorno de trabajo. Ahora no recuerdo, pero creo que memoQ también tiene esta previsualización.


Dicho lo cual, esta información contextual solo puede tratarse como una ayuda visual y nunca debe tomar el lugar de lo que más importa: el texto. Centrémonos en lo que tocamos nosotros y dejemos el formato como algo secundario, para consultar solo cuando no sea necesario y que no nos distraiga de nuestra labor. En este sentido, para mí la interfaz más conseguida es la de SDLx, que te muestra el texto y punto pelota. Si quieres ver cómo quedará, le das al botón del ojito con flecha a la derecha y te integra tu traducción en el archivo original, para ver si has acertado. SDLx también muestra información contextual sobre el tipo de párrafo con el que estás trabajando si pasas el ratón por un segmento (que sigue un estilo distinto al predeterminado en la plantilla, es decir, te muestra la etiqueta), aunque reconozco que SDLx es muchísimo menos accesible para el común de los Morlocks que Studio o, todavía más, las interfaces clásicas de Wordfast y Workbench.

Morlocks y los Elois: ciencias y letras

Son las dos especies en las que se divide la humanidad en el futuro, en La máquina del tiempo de H.G. Wells. Los deformes Morlocks son unos seres peludos y tipo alimañas que viven bajo tierra y saben cómo funcionan las máquinas que permiten que los bellos Elois vivan sin preocupaciones en la superficie haciendo arte y disfrutando del solecito. Los Morlocks llevan alimentos a los Elois y los Morlocks, a cambio, se los meriendan. Es decir, se meriendan a los Elois, que a los Morlocks les va la canne. Vamos, que la lucha de clases acabó con los obreros mandando. ¿A qué viene todo este rollo? A una entrada que escribió Chulilla comparando a los iPaderos con los Elois y a los Unixeros (o gente que disfruta rebozándose en la línea de comandos) con los Morlocks. Unos saben cómo funciona el mundo y los otros soban pantallas. Bueno, la comparación entre Morlocks/hackers y Elois/tocaiconos es de Neal Stephenson (si creéis que os gusta la informática, hacedme un favor y leed esto), pero me gusta más la caña que mete Chulilla a los maqueros.

En la comparación de Llorens, los Morlocks serían ingenieros y los Elois diseñadores. Solo que aquí entra Steve Jobs, la lucha de clases acaba mal y los mindundis mandan a los que saben cómo hacer las cosas. Vamos, que el señor diseñador habla y el ingeniero o escucha o se va al paro.

La premisa del artículo de Llorens podría resumirse así:
La lección de Apple es doble: 1) los ingenieros siempre pueden brindar soluciones más elegantes y eficientes si se les aplica la presión suficiente (al principio refunfuñan y dicen que es imposible hacerlo de otro modo, pero la magia de Apple es lograr que innoven bajo presión); y 2) los productos tecnológicos que sirven a las humanidades deben estar informados por la perspectiva del artista, humanista y (¿por qué no?) el traductor que emplea estas herramientas. 
Y la conclusión así:
Somos los humanistas encargados de exigir que la tecnología se someta a nuestros fines y no al revés
¿A qué viene este grito de guerra? La idea es que la interfaz de las TEnT en general está pensada por ingenieros para traductores, cuando en realidad estos últimos deberían decirles a los primeros exactamente cómo deberían hacer la herramienta. Vamos, que el Trados Studio está demasiado recargado y que se vivía mejor con Word.

Señores, un servidor ha trabajado con Trados Studio en un netbook de 10" y no se ha muerto (tiempos de carga aparte, claro). Cierto es que hay que adaptar la interfaz, eliminando lo superfluo, reduciendo lo menos importante y dejando la referencias visuales para otro momento, pero es que eso es así con 10" y con 17". Para tener un PDF o un navegador al lado hace falta un segundo monitor o, al menos, uno de 23".

Como bien dice Llorens en su apostilla, no es lo mismo funcionalidad que estética. Él dice que son complementarios y yo estoy de acuerdo, aunque con matices. Dejemos de lado por un momento Trados Studio, que es el diablo. Pasemos a memoQ, que es la joya de la corona de las TEnT y con lo que más cómodo trabaja gente como Kevin Lossner, un experto en productividad.

Entorno de traducción de memoQ
Veamos. Aquí hay cuatro secciones. Texto bilingüe con etiquetas, porcentaje, estado, comentario y aviso de error. Previsualización del texto. Coincidencias de los recursos (memorias+glosarios+corpora varios). Contexto del recurso activo y sus metadatos. Yo no lo veo demasiado recargado. Ahora volvamos a Trados Studio.

Entorno de traducción de Trados Studio
Veamos. Aquí hay cuatro secciones. Texto bilingüe con etiquetas, porcentaje, estado, comentario e información estructural (de contexto). Previsualización del texto.  Coincidencias  de las memorias y sus metadatos. Resultados del glosario. ¿Qué cambia con respecto a memoQ? ¿Qué sobra aquí? ¿La previsualización? Pues se quita con un botón, como también pasa en MemoQ. ¿El glosario? Fuera también.

Igual es que mis capturas tienen truco. En la captura de pantalla que muestra Llorens aparecen otros elementos. Los términos se señalan en rojo para que el usuario sepa que están en el glosario y pueda recuperarlos cuando quiera. Las palabras del glosario se sugieren automáticamente para que, cuando empezamos a teclearlas, podamos autocompletarlas con una tabulación (¡como en la línea de comandos de los Morlocks!). Pero esto tiene fácil solución: si no quieres el ahorro de tiempo que supone aprovechar un glosario, no cargues un glosario. Si no quieres que te molesten las etiquetas, copia y pega el texto en un .TXT y traduce desde ahí (si tu cliente te deja, claro). La actividad de la traducción tiene tanta complejidad como la documentación con la que trabajamos, los deseos del cliente y nuestros intentos por aumentar la productividad.

Pregunta: ¿desoyen SDL y memoQ a los profesionales de la traducción? Respuesta: lo dudo muchísimo. Las dos empresas, aparte de vender productos y soluciones de software, proporcionan servicios de traducción, aunque en el caso de memoQ la empresa de software se separó por completo de la de traducción. Que SDL mucho más en responder a las exigencias de sus usuarios no lo dudo: el trato de memoQ hacia los traductores es exquisito y va más allá del deber, mientras que SDL parece preocuparse más por cobrar la asistencia técnica por separado. La labor de Paul Filkin de SDL es encomiable, pero se centra más en ayudar y educar a los usuarios que en meter caña a esos sucios Morlocks ingenieros.

Volviendo a la supuesta dicotomía entre funcionalidad y estética. Creo que MemoQ tiene más funcionalidad que Trados porque aquel cuenta con el clásico ensamblaje (EBMT) de Déjà Vu: mezclar concordancias de memoria con glosario con corpus para montar frases. Trados, por su parte, tiene el AutoSuggest, que viene a ser una implementación limitada y manual del mismo principio. Bueno, tiene más funcionalidad por este y otros motivos, pero este toca la productividad y eso son pelas, tú (léase con acento catalán). En cuanto a la estética, personalmente prefiero el minimalismo funcional de memoQ, pero, al igual que hay gente fan letal del tema Teletubbies del Windows XP, también habrá gente que prefiera las formas redondeadas del Trados. ¿La estética está ligada a la funcionalidad? A veces, según para qué y según cada usuario.

Cerrando ya esta entrada-ladrillo: ¿somos los traductores Elois o Morlocks? Un traductor Eloi lo tendrá difícil para ganarse el pan si le da cosica enfrentarse a un ordenador. Y si un traductor es Morlock, no sabrá apreciar según qué matices, ni tendrá la paciencia necesaria para enfrentarse a dos lenguajes a la vez. Creo que los traductores, al igual que la especie humana hoy día, estamos a medio camino de los dos, aunque algunos somos más Morlocks que Elois (lo que me recuerda que tengo que afeitarme). No nos deberían aterrorizar las interfaces de los actuales TEnT, aunque, claro está, siempre podemos exigir mejoras.

Un Morlock al que se le ha colgado el Trados