miércoles, 9 de mayo de 2012

The Queen's Adept: osado revisor del inglés

Como conté hace un año, me he venido a vivir a Gijón. Mudarse a una ciudad (y a una región) donde no conoces a nadie, no vas a clase y trabajas a solas tiene cierto peligro. Si no te mueves, puedes acabar amargado de la vida porque no tienes trato humano con nadie. Afortunadamente, en la pasada Semana negra conocí a un grupo de gente muy maja: los organizadores de la AsturCon (miniconvención de fantasía integrada en la Semana negra y, este año, en el Celsius 232) y los integrantes de la Tertulia de Gijón, un grupo de amigos que se reúne los viernes en el centro para charlar sobre literatura, cine, filosofía, ciencia, tecnología y la última ocurrencia del Consejo de ministros.

Uno de los integrantes de esta Tertulia es Rodolfo Martínez, que además de programador, es escritor y editor. Hace unos meses me propuso revisar su propia traducción al inglés de su novela El adepto de la Reina. ¿Qué hace un escritor español traduciendo su propia novela al inglés? Bueno, para empezar Rodolfo suele leer en inglés. Estos ojitos le vieron zamparse una novela de unas cuatrocientas páginas en menos de cuatro horas. Y empezó Filología inglesa, como un servidor. Él dejó esta carrera para reconvertirse en programador y yo en traductor. Claro está que no tiene la soltura de un a) nativo o un b) traductor, pero es bastante apañado con el inglés.

El caso es que me animé, le pasé mi revisión del prólogo del libro, con sus abundantes correcciones y sus comentarios defendiendo los cambios más discutibles y le gustó mi forma de trabajar, con lo que me dio el encargo de revisar toda su traducción. ¿Por qué hacerlo yo, que no soy nativo, en lugar de un traductor inglés? Está claro que a mí me tenía a mano para preguntarme todos los viernes cómo iba y agarrarme del pescuezo si hacía algún destrozo. Pero hay dos razones más relevantes:
  • aptitud: solo con mi nombre, es fácil presuponer que estoy más capacitado para traducir al catalán que al inglés. Al fin y al cabo, en la carrera el catalán fue mi lengua A2 y el inglés mi lengua B1, con lo que en teoría sé más catalán que inglés. Nadie del gremio pestañearía siquiera si digo que traduzco al catalán, pero más de uno me pondría a bajar de un burro si me atrevo a decir que traduzco al inglés.
  • económica: el contrato de revisión que he firmado no está vinculado a un presupuesto cerrado. Es decir, no cobro X a la entrega, sino un porcentaje sobre las ventas. La novela se publica en Sportula, una microeditorial con poco presupuesto. Vamos, prácticamente ninguno: la editorial es el autor y punto, que ni tan siquiera se dedica a ello a tiempo completo. Es el primer libro que publica en inglés (aunque ya le han traducido a otros idiomas) y está tanteando el mercado internacional, con lo que tampoco podía hacer una gran inversión inicial. No espero que esta revisión me saque de pobre, la hice más bien por interés en el modelo editorial de Sportula, que se basa en precios decentes y asequibles para un ebook (entre 2 y 3 €) sin DRM. Me interesaba ver cómo funciona la edición digital desde dentro. Para que me saliera rentable, tuve que extender el tiempo dedicado a esta revisión a lo largo de unos meses, para hacerlo en ratos muertos entre encargos con recompensa inmediata.
Recuerdo la asignatura de traducción inversa con el grandioso Steve Jennings, que estaba partida en dos módulos: traducción general y especializada. Aunque en realidad la separación era entre palabras grandes y pequeñas, entre transmitir el contenido y el continente, entre cumplir sin más y dar la talla. Trabajar con una lengua que no es la tuya tiene dos grandes dificultades: los conectores gramaticales y las frases hechas. Son dos detalles que en seguida hacen saltar la liebre de que "aquí hay algo raro". En mi revisión, me dediqué más a toquetear estos detalles porque sé que el autor ha entendido su propio texto. Aun así, en ciertos casos, me encontré con malentendidos graciosos: como "womb" para "vientre" en personajes masculinos o mujeres que "groan" de pasión sexual. El autor me ha dado su visto bueno para comentar algunos de los errores, pero prefiero dejarlo aquí que, donde las dan, las toman.

La prueba del delito
The Queen's Adept se puede comprar en Amazon (yuju, soy autor publicado en Amazon, como los mejores spambots) por 2,68 €. Si alguien quiere ponerme a bajar de un burro, puede bajarse la muestra gratuita con el principio del libro y criticarme en los comentarios. Portaos bien, por favor.