viernes, 16 de octubre de 2009

Ebooks (capítulo 3): venta

En mi opinión, lo que deja más claro que estamos pagando más por menos es el grave problema de los derechos de distribución con geo-restricciones. Suena complicado, y lo es, además de absurdo.
Si queremos comprar un libro publicado en EE.UU. a una librería en línea de EE.UU., no encontramos ninguna pega. Si queremos hacer lo mismo con uno publicado en el Reino Unido a una librería en línea del Reino Unido, tampoco. Lo mismo pasa con otros tipos de contenidos, como CDs de música o DVDs (los DVDs se venden por zonas de reproducción, pero se compra un DVD multizona y listo). No encontramos ningún problema siempre que compremos un contenido con soporte físico. Ahora bien, si queremos comprar una peli digital, un álbum de música digital, un cómic digital, un libro digital... la cosa cambia.
He dicho "comprar", pero en la mayoría de casos en realidad es un alquiler permanente, aunque cueste como una compra. El vendedor te otorga una licencia para visualizar un contenido, pero no puedes revender ese contenido cuando has acabado con él, no puedes prestarlo a los amigos, tienes que pedirle permiso al vendedor cada vez que quieras ver ese contenido (o cada vez que quieras transferirlo a otro dispositivo), etc. Además, si ese vendedor quiebra en ocasiones te quedas con el culo al aire, ya que es necesario que el vendedor te valide la licencia para ver el contenido, pero si no hay vendedor, no hay validación, no hay licencia y, por ende, no puedes ver el contenido. A esto se le llama DRM, o "¿por qué lo llaman compra cuando quieren decir alquiler?".

La venta de un ebook es distinta a la de un libro. Esto es sólo una conjetura jurídica por parte de alguien que no sabe de lo que habla, pero es lo que he leído en los foros de Mobileread. Un libro es un bien (físico) y se considera vendido donde está almacenado el libro (en las instalaciones del vendedor), no donde está el comprador. Un ebook es un servicio (etéreo, lógico) y se considera vendido donde está el vendedor. Personalmente, a esto no le veo ni pies ni cabeza, pero es lo que me han contado.
La consecuencia de lo anterior es que entran en funcionamiento de forma más estricta los contratos de publicación y distribución. Un autor, a través de su agente, concede a una editorial unos derechos concretos de distribución por un medio, en un lugar y de una forma concretos, entre otros parámetros. El medio es impreso, digital o derechos de adaptación al cine / TV. El lugar es la región jurídica donde se va a vender (un país, normalmente). La forma es el idioma, las traducciones del original.
Por ejemplo, una editorial tiene derechos para vender la edición americana en inglés de un autor británico en papel y en ebook, pero no tiene derechos para vender la misma edición en el Reino Unido, porque de eso tiene la exclusiva otra editorial. Todo esto sería muy bonito si todas las editoriales hacen el trabajo que tienen que hacer, pero en el mundo real no sucede así y el primer perjudicado es el lector / consumidor.
Pongamos un caso real. Soy fan de Terry Pratchett y me gustaría pasarme a los ebooks. En la tienda europea / británica de Kindle hay exactamente 0 libros suyos, mientras que en la americana hay 39 libros suyos. No están todos sus libros publicados, pero tienen el 90% aproximadamente, y están al día con los últimos lanzamientos. Un cliente europeo no puede comprar en la tienda americana porque otra editorial tiene los derechos (exclusivos, claro) de venderlos en Europa. El problema es que la editorial británica no vende ebooks para el Kindle. Y es curioso porque el autor es británico.
No pasa nada, veamos la tienda de Sony, la competencia de Amazon. Nada, Sony sólo tiene tienda en EE.UU., en Europa apunta a otros librerías. Ni Waterstone's ni WHSmith tienen ebooks suyos, aunque Borders sí que tiene 5 títulos suyos, 3 de ellos en PDF, que es un formato pensado para imprimir, no parar leer en pantallas pequeñas. Los ebooks de Borders valen entre 1 y 2 libras más que los libros de bolsillo, cuando por lógica deberían ser más baratos, al tener cero costes de distribución y de impresión. No veo limitaciones a la compra de ebooks a Borders desde fuera del Reino Unido, pero supongo que a) será cuestión de tiempo o b) la restricción aparece cuando se va a pagar.
Finalmente, vamos directamente a la tienda de la propia editorial Random House. Aquí encontramos alrededor de 20 ebooks, pero a un precio superior al de los libros de bolsillo. Es curioso, en este caso tendrían que ser incluso más baratos porque compramos directamente a la editorial, sin intermediarios. Sin embargo, todo esto poco importa porque estos ebooks sólo se pueden comprar desde el Reino Unido.
Y el más difícil todavía, en España es Random House Mondadori quien tiene los derechos de publicación de la mayoría de libros de Terry Pratchett, que se supone es una filial de Random House UK, o al menos del mismo grupo. Y no se pueden comprar ebooks desde España. Voy a enviar un correo a unos y a otros, a ver qué se cuentan.

Me quieren cobrar más por enviarme un archivo que por darme un tomo, me impiden hacer lo que quiera con ese archivo cuando no tengo límites con ese tomo y, lo más importante, me impiden la compra de libros digitales por mi posición geográfica. A mí Internet me lo vendieron en su día como la aldea global, pero la ley insiste en poner fronteras. Pues, si no quieren mi dinero, me tendré que buscar la vida, porque sin leer no me voy a quedar.

Para más información sobre las geo-restricciones: Dear Author 1 y 2, Teleread 1 y 2

1 comentario:

  1. Han pasado 6 años aprox. Pero he notado un confusión de parte al escribir "Un libro es un bien (físico) y se considera vendido donde está almacenado el libro (en las instalaciones del vendedor), no donde está el comprador.", me parece que debiera ir al revés.
    PD. Gracias por aclarar el tema de la "venta" de los E-Books, esta bien explicado.

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